El Evangelio de hoy, 23 de junio: "Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes"

La Palabra de Dios nos ilumina e invita a la reflexión. Compartimos el Evangelio de hoy 23 de junio, según el Vaticano, y una homilía del papa Francisco.

La reflexión del Papa Francisco

"Jesús: «Pensemos en el día de la multiplicación de los panes, había mas de cinco mil». Era gente que seguía a Jesús de cerca, «por las calles». Y lo seguían, explica el Evangelio, «porque las palabras de Jesús suscitaban estupor en su corazón: el estupor de encontrar algo bueno, grande».

«El pueblo necesitaba maestros, predicadores y doctores con autoridad». Y los que «no tenían autoridad» hablaban, pero sus palabras no llegaban al pueblo, «estaban alejados del pueblo». En cambio, la novedad era que «Jesús hablaba un lenguaje que llegaba al corazón del pueblo, era una respuesta a sus preguntas».

«Jesús jamás se aleja del pueblo y jamás se aleja de su Padre: era uno con el Padre». Es así que «tenía esta autoridad y por eso el pueblo le seguía».

Precisamente «contemplando a Jesús buen pastor» es oportuno, explicó el Pontífice, hacer un examen de conciencia: «¿A mí a quién me gusta seguir? ¿A los que me hablan de cosas abstractas o de casuísticas morales? ¿A los que se dicen del pueblo de Dios, pero no tienen fe y negocian todo con los poderosos políticos y económicos? ¿A los que quieren siempre haber cosas extrañas, cosas destructivas, guerras llamadas de liberación, pero que al final no son los caminos del Señor? ¿O a un contemplativo lejano?»", destacó el Papa Francisco en el la homilía "Los que hablan sin autoridad", Santa Marta, Jueves 26 de junio de 2014.

La Palabra de Dios nos brinda una oportunidad para la reflexión. A continuación, compartimos las lecturas del martes 23 de junio de 2026 según el Vaticano.

Segundo libro de los Reyes

2 Reyes 19, 9-11. 14-21. 31-35. 36

En aquellos días, Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros para decir a Ezequías: “Díganle esto a Ezequías, rey de Judá: ‘Que no te engañe tu Dios, en el que confías, pensando que no será entregada Jerusalén en manos del rey de Asiria. Sabes bien que los reyes de Asiria han exterminado a todos los países, ¿y crees que sólo tú te vas a librar de mí?’ ”

Ezequías tomó la carta de manos de los mensajeros y la leyó. Luego se fue al templo, y desenrollando la carta delante del Señor, hizo esta oración:

“Señor, Dios de Israel, que estás sobre los querubines, tú eres el único Dios de todas las naciones del mundo, tú has hecho los cielos y la tierra. Acerca, Señor, tus oídos y escucha; abre, Señor, tus ojos y mira. Oye las palabras con que Senaquerib te ha insultado a ti, Dios vivo. Es cierto, Señor, que los reyes de Asiria han exterminado a todas las naciones y han entregado sus dioses al fuego, porque ésos no son dioses, sino objetos de madera y de piedra, hechos por hombres, y por eso han sido aniquilados. Pero tú, Señor, Dios nuestro, sálvanos de su mano para que sepan todas las naciones que sólo tú, Señor, eres Dios”.

Entonces el profeta Isaías, hijo de Amós, mandó decir a Ezequías: “Esto dice el Señor, Dios de Israel: ‘He escuchado tu oración’. Esta es la palabra que el Señor pronuncia contra Senaquerib, rey de Asiria: ‘Te desprecia y se burla de ti la doncella, la ciudad de Sión; a tus espaldas se ríe de ti la ciudad de Jerusalén. De Jerusalén saldrá un pequeño grupo y del monte Sión unos sobrevivientes. El celo del Señor de los ejércitos lo cumplirá’. Por eso, esto dice el Señor contra el rey de Asiria: ‘No entrará en esta ciudad. No lanzará sus flechas contra ella. No se le acercará con escudos ni levantará terraplenes frente a ella.

Por el camino por donde vino se volverá. No entrará en esta ciudad’. Lo dice el Señor. "La protegeré y la salvaré por ser yo quien soy y por David, mi siervo’ ”.

Aquella misma noche salió el ángel del Señor e hirió a ciento ochenta y cinco mil hombres en el campamento asirio. Por la mañana, al contemplar los cadáveres, Senaquerib, rey de Asiria, levantó su campamento y regresó a Nínive.

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Evangelio de hoy según San Mateo

Mateo 7, 6. 12-14

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen. Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas.

Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!”

Es palabra de Dios.

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