Limpiar la Airfryer cuando la grasa se acumula en la canasta puede requerir algo más que un enjuague rápido. El ingeniero químico Diego Fernández difundió un método basado en percarbonato de sodio y agua muy caliente para aflojar restos adheridos y olores. La técnica se concentra exclusivamente en las piezas desmontables y no implica mojar el cuerpo eléctrico del aparato.
El punto central de su explicación es que percarbonato y bicarbonato no son lo mismo. El primero libera oxígeno activo cuando entra en contacto con agua caliente y esa reacción ayuda a desprender suciedad orgánica y grasa. Por eso Fernández lo elige para una limpieza ocasional más profunda de la canasta.
El paso a paso para limpiar la canasta
Dejar actuar el producto es fundamental.
- Retirá restos sueltos de comida y verificá que la Airfryer esté desenchufada y completamente fría.
- Colocá una o dos cucharadas de percarbonato de sodio en la base de la canasta, manteniendo la rejilla en su lugar si el modelo lo permite.
- Agregá agua muy caliente, casi en ebullición con cuidado de no salpicar y sin superar la capacidad de la pieza.
- Dejá actuar unos 15 minutos. La efervescencia ayuda a que parte de la grasa se desprenda y el agua puede volverse turbia.
- Vaciá la mezcla y enjuagá muy bien hasta retirar cualquier resto del producto de limpieza.
- Secá por completo la canasta y la rejilla antes de volver a colocarlas en el electrodoméstico.
Por qué funciona el percarbonato y cuándo no conviene improvisar
Fernández explica que el compuesto actúa como desengrasante porque el oxígeno activo favorece la separación de la grasa adherida. Eso puede reducir la necesidad de raspar con esponjas duras, algo especialmente importante en canastas que tienen recubrimientos antiadherentes susceptibles a rayones.
Sin embargo, una Airfryer no es una olla común. Cada fabricante puede usar recubrimientos y materiales diferentes, por lo que antes de aplicar percarbonato conviene revisar el manual. Si el fabricante desaconseja blanqueadores con oxígeno, químicos alcalinos o agua a temperaturas muy altas, esa indicación debe prevalecer.
Los errores que pueden dañar el aparato
La importancia de su limpieza habitual.
- Mojar la unidad principal: el cuerpo que contiene resistencias, ventilador y conexiones eléctricas se limpia con un paño, nunca sumergido.
- Mezclar productos: no hay que combinar el percarbonato con otros limpiadores para “potenciar” el efecto.
- Frotar con elementos abrasivos: lana de acero o cepillos duros pueden arruinar la superficie antiadherente.
- Usar la Airfryer sin enjuagar: cualquier residuo químico debe eliminarse antes de volver a cocinar.
Para la limpieza habitual después de cada uso, agua tibia, detergente suave y una esponja no abrasiva suelen ser suficientes. El procedimiento con percarbonato tiene más sentido cuando existe grasa vieja o suciedad difícil, y siempre que sea compatible con el modelo.