7 de agosto de 2026 - 10:15

Cubrieron una casa con más de 50.000 latas de cerveza y la transformaron en una obra de arte

La obsesión de un jubilado terminó ocultando una vivienda completa bajo aluminio reciclado. El proyecto demoró 18 años y hoy sorprende a los turistas.

En un barrio residencial de Houston, Texas, existe una casa cuyo exterior desapareció bajo una cubierta hecha con latas de cerveza. La obra, conocida como Beer Can House, fue construida por John Milkovisch y reúne más de 50.000 envases de aluminio, además de tapas, anillas, piedras, bolitas y piezas de metal.

No fue diseñada como una atracción turística, sino como un proyecto doméstico que creció durante casi dos décadas.

Milkovisch había trabajado como tapicero para la empresa ferroviaria Southern Pacific. Después de jubilarse necesitaba mantener las manos ocupadas y, en 1968, empezó a modificar el patio de la vivienda que compartía con su esposa Mary. Su primera decisión fue eliminar por completo el césped porque estaba cansado de cortarlo.

Primero cubrió el jardín y después avanzó sobre toda la casa

El terreno fue reemplazado por bloques de hormigón y madera decorados con mármoles, rocas y pequeños objetos encontrados. Luego aparecieron canteros, bancos, carteles y cercos. Cuando ya no quedaba superficie libre en el frente ni en el fondo, el jubilado convirtió las latas de cerveza en un revestimiento para las paredes.

Para hacerlo, abrió y aplanó los envases hasta obtener placas de aluminio que fue colocando una junto a otra. También cortó latas para fabricar tiras colgantes y armó guirnaldas con tapas y anillas. Cuando el viento atraviesa esas piezas, la casa produce un sonido metálico que se convirtió en una de sus características más reconocibles.

Las latas no eran solo decoración: también cumplían una función

La transformación avanzó durante 18 años y terminó cubriendo la vivienda. Según la organización que actualmente conserva el lugar, el aluminio tenía una finalidad práctica además de estética: reflejaba parte de la radiación solar y ayudaba a reducir el gasto energético familiar. Las guirnaldas del alero también aportaban sombra y movimiento.

El número exacto de envases nunca pudo contarse uno por uno. La cifra de más de 50.000 surge de una estimación realizada por Ripley's Believe It or Not!, pero quedó instalada como la medida de la magnitud del trabajo. Las marcas Coors y Texas Pride aparecen con frecuencia porque eran algunas de las cervezas elegidas por Milkovisch.

Entre las latas también quedaron recuerdos de una familia

Aunque desde afuera parece un monumento dedicado a la cerveza, los detalles cuentan una historia más amplia. Entre las decoraciones hay símbolos religiosos, recuerdos personales y homenajes a la relación entre John y Mary. Un banco identifica un extremo como el lugar de John y el otro como el de Mary, una señal de que la obra también fue una construcción íntima.

Milkovisch no se presentaba como artista profesional y nunca pensó la casa con criterios académicos. Trabajaba con materiales cotidianos, repetición y paciencia. Esa combinación hizo que el lugar fuera reconocido como una pieza de arte popular o arte visionario, categorías que valoran obras creadas fuera de los circuitos tradicionales. La vivienda conserva las decisiones manuales y las imperfecciones de su autor.

La casa continúa abierta y necesita conservación permanente

La Orange Show Center for Visionary Art adquirió el inmueble en 2001 y quedó a cargo de su preservación. Hoy la Beer Can House sigue recibiendo visitantes y organiza recorridos, encuentros vecinales y jornadas de mantenimiento. El paso del tiempo obliga a restaurar piezas de aluminio expuestas al clima sin borrar la apariencia artesanal del conjunto.

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