Aunque la pechuga suele ser una de las partes más elegidas del pollo, los contramuslos tienen características que los convierten en una excelente alternativa para preparar recetas caseras. Son tiernos, sabrosos, versátiles y, en general, más económicos que otros cortes.
Además, tienen una ventaja importante: su contenido de grasa intramuscular ayuda a conservar la humedad durante la cocción. Por eso, a diferencia de la pechuga, que puede quedar seca si se cocina demasiado, los contramuslos toleran mejor las temperaturas elevadas y ofrecen resultados más jugosos.
Esta pieza corresponde a la parte superior de la pata del pollo, ubicada entre la cadera y la articulación de la rodilla. Se diferencia del muslo o pata inferior por su forma, tamaño y ubicación. Ambas partes pueden comprarse juntas como cuarto trasero o por separado.
También es posible conseguir contramuslos con hueso y con piel, o deshuesados. Los primeros son ideales para cocinar al horno o preparar guisos, mientras que los segundos resultan prácticos para hacer rellenos, filetes o preparaciones en sartén.
Cómo cocinar contramuslos de pollo para que queden tiernos
El horno es uno de los mejores métodos para preparar contramuslos de pollo, especialmente cuando se busca conseguir una piel dorada y una carne bien cocida sin perder jugosidad.
Para las piezas con hueso, se recomienda precalentar el horno a 200 °C y cocinar durante aproximadamente 40 a 50 minutos, dependiendo del tamaño. En el caso de los deshuesados, el tiempo suele reducirse a unos 25-35 minutos.
Un consejo fundamental es secar la piel con papel de cocina antes de llevarlos al horno. Esto ayuda a eliminar la humedad superficial y favorece que se forme una cubierta crocante. También conviene evitar tapar la fuente durante la cocción.
Receta de contramuslos de pollo al horno en salsa
Esta preparación combina una cocción sencilla con una salsa casera de cebolla, ajo y vino blanco. Es una opción ideal para acompañar con puré de papas, arroz o verduras al horno.
Ingredientes:
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4 contramuslos de pollo.
1 cebolla grande.
2 dientes de ajo.
150 ml de vino blanco.
200 ml de caldo de pollo.
2 cucharadas de aceite de oliva.
1 cucharadita de pimentón.
Sal y pimienta a gusto.
Perejil fresco.
Preparación:
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Precalentar el horno a 200 °C. Secar los contramuslos con papel de cocina y condimentarlos con sal, pimienta y pimentón.
Calentar el aceite en una sartén y dorar las piezas por ambos lados. No es necesario cocinarlas completamente en esta etapa.
Retirar el pollo y, en la misma sartén, rehogar la cebolla picada y los dientes de ajo hasta que estén tiernos.
Incorporar el vino blanco y cocinar unos minutos para que se evapore parte del alcohol. Agregar el caldo de pollo y mezclar.
Colocar los contramuslos en una fuente para horno y distribuir la salsa por encima.
Llevar al horno durante 35-45 minutos, según el tamaño de las piezas, hasta que estén completamente cocidas. La temperatura interna debe alcanzar los 74 °C en la parte más gruesa, sin tocar el hueso.
Otras formas de preparar contramuslos de pollo
Además de la receta al horno, existen distintas variantes para aprovechar este corte. Los contramuslos al ajillo, por ejemplo, se preparan con ajo laminado, aceite de oliva, un poco de vino blanco y, opcionalmente, ají molido.
Otra posibilidad es utilizar las piezas deshuesadas para hacer rollitos rellenos de jamón, queso y espinaca. También quedan muy bien marinadas con pimentón, comino, orégano y ajo antes de cocinarlas.