Si tenés una lata de duraznos en almíbar en la alacena, podés transformarla en un postre casero, fresco y muy fácil. La carlota combina una crema suave con capas de vainillas y trozos de fruta, sin necesidad de prender el horno.
Con una lata de duraznos en almíbar y cinco ingredientes podés preparar una carlota cremosa, fresca y sin horno, ideal para compartir en familia.
Si tenés una lata de duraznos en almíbar en la alacena, podés transformarla en un postre casero, fresco y muy fácil. La carlota combina una crema suave con capas de vainillas y trozos de fruta, sin necesidad de prender el horno.
La preparación lleva pocos minutos y después solo necesita unas horas de heladera para tomar consistencia. Es una alternativa práctica para resolver algo dulce después de una comida o cuando aparecen ganas de comer un postre casero.
Para preparar esta carlota vas a necesitar:
El armado es sencillo y se hace directamente en una fuente:
La carlota queda cremosa, dulce y con el sabor del durazno bien presente. El paso por la heladera también permite que las vainillas se humedezcan con el almíbar y se integren con el resto de la preparación.
Una de sus ventajas es que podés dejarla lista con anticipación y servirla directamente fría. Para una presentación más linda, alcanza con reservar algunas rodajas de durazno y colocarlas por encima antes de llevarla a la mesa.