En Mendoza hay costumbres que atraviesan generaciones, estaciones y momentos del día como las tortitas pinchaditas. Son de esos panificados que esconden un sabor inconfundible y dejan un olorcito que llena la cocina y una textura que pide mate, café o hasta un buen tereré en verano.
Las tortitas mendocinas las encontramos en cada panadería, en casa de los abuelos, en la escuela o en la merienda del domingo. Son crocantes por fuera, tiernas por dentro y llevan esa cantidad justa de sal, grasa y tradición. No tienen pretensiones, pero sí una identidad que no se negocia.
Y lo mejor de todo es que hacerlas en casa es muy fácil. Solo necesitás unos pocos ingredientes, tiempo para dejar que la masa leve y ganas de amasar. El resultado, unas tortitas calentitas, doradas y pinchadas justo como manda la tradición. Y si no tenés levadura fresca, con levadura seca también salen bárbaras.
Lo ideal es comerlas tibias, recién salidas del horno, pero también se pueden guardar en una bolsa bien cerrada y calentarlas al día siguiente. Hay quienes les ponen un poquito de queso o manteca, partiéndola en dos mitades.
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Ingredientes para hacer 14 tortitas para el mate
- 400 g de harina 0000
- 70 g de grasa vacuna derretida
- 14 g de sal
- 1 cucharadita de azúcar
- 8 g de levadura seca instantánea
- 175 ml de agua (a temperatura ambiente o apenas tibia)
El paso a paso para hacer las mejores tortitas bien mendocinas
- En un bowl, mezclá la levadura con una pizca del azúcar y un poquito del agua. Dejála reposar 5 a 10 minutos hasta que espume. Si usás levadura instantánea, podés mezclarla directamente con la harina, pero este paso ayuda a que se active mejor.
- En un bowl grande, colocá la harina, la sal y el resto del azúcar. Hacé un huequito en el centro y agregá la grasa derretida (tibia, no caliente), la levadura activada y el agua. Empezá a mezclar con las manos hasta integrar todo.
- No hace falta amasar demasiado, solo unir bien los ingredientes hasta formar una masa lisa.
- Tapá el bowl con un repasador limpio o film y dejá leudar en un lugar cálido hasta que la masa duplique su tamaño. Esto puede tardar entre 30 y 45 minutos, dependiendo del clima.
- Una vez leudada la masa, volcala sobre la mesada apenas enharinada y desgasificá suavemente. Cortá porciones de unos 50 g cada una y formá bollitos.
- Luego aplastalos con la mano o con un palo de amasar hasta que tengan forma de tortita, de 1 cm de espesor aproximadamente.
- Este paso es icónico. Con un tenedor o un rodillo pinchador, haceles muchos pinchacitos a cada tortita. Esto evita que se inflen como panes en el horno y les da su clásico aspecto.
- Colocalas en una placa para horno apenas engrasada o con papel manteca, dejando un pequeño espacio entre cada una. Llevá a horno fuerte (220°C) por aproximadamente 10 a 12 minutos, o hasta que estén doradas y crocantes por fuera.