Un cuchillo que dejó de cortar tomates con facilidad puede recuperar parte de su capacidad utilizando un objeto que suele estar en cualquier cocina: una taza de cerámica. El truco consiste en aprovechar el aro rugoso y sin esmaltar que muchas tazas tienen en su base, cuya superficie abrasiva puede retirar una pequeña cantidad de metal del filo.
No es solamente un método para alinear el borde como haría una chaira. Food & Wine explica que la cerámica sin esmaltar puede afilar realmente el cuchillo, porque desgasta mínimamente el acero y genera un nuevo borde.
Cómo afilar un cuchillo con una taza paso a paso
- Elegir una taza de cerámica estable, preferentemente vieja o que no importe marcar. Darla vuelta y comprobar que tenga en la base un aro áspero sin esmalte.
- Apoyar la taza invertida sobre una superficie firme y antideslizante. No conviene sostenerla en el aire mientras se trabaja con el cuchillo.
- Colocar el filo contra el aro de cerámica manteniendo aproximadamente entre 15 y 20 grados de inclinación. Ese rango coincide también con el utilizado habitualmente para muchos cuchillos occidentales durante el afilado.
- Deslizar suavemente todo el filo, desde la parte próxima al mango hasta la punta, procurando mantener el mismo ángulo durante el movimiento.
- Realizar aproximadamente 10 a 15 pasadas de un lado y repetir exactamente la misma cantidad del otro. Mantener una cantidad pareja ayuda a que el filo no quede desplazado hacia una sola cara.
- Reducir progresivamente la presión en las últimas pasadas y terminar alternando ambos lados.
- Lavar y secar cuidadosamente el cuchillo antes de volver a utilizarlo, ya que el proceso puede dejar restos microscópicos de acero o cerámica sobre la hoja.
Por qué la cerámica puede funcionar como una piedra
La base de una taza suele dejar una pequeña sección sin esmalte para evitar problemas durante su fabricación en el horno. Esa parte posee una textura dura y ligeramente abrasiva, capaz de actuar de manera parecida a una piedra de afilar improvisada.
El truco también puede funcionar con el borde sin esmaltar de ciertos platos o bowls. Sin embargo, no todas las piezas de cerámica sirven: si toda la base es lisa y vidriada, prácticamente no habrá una superficie capaz de desgastar el acero.
No conviene hacerlo con cualquier cuchillo
El método es especialmente útil como solución de emergencia para un cuchillo común que perdió filo, pero Serious Eats advierte que puede retirar más material que una piedra diseñada específicamente para el trabajo. Por eso no es necesariamente la mejor alternativa para cuchillos caros, japoneses, con filos especiales o aceros que requieran un ángulo muy preciso.
Tampoco debe aplicarse del mismo modo sobre cuchillos serrados, porque sus dientes requieren otra técnica. Zwilling, por ejemplo, recomienda que los filos serrados sean tratados con métodos específicos o por profesionales.
Y hay una distinción importante respecto del título: una taza puede mejorar claramente un filo gastado, pero no garantiza reconstruir exactamente el ángulo y acabado con el que el cuchillo salió de fábrica. Para eso, una piedra, un sistema guiado o un afilador profesional ofrece mucho más control.