¿Agua del grifo o agua embotellada? La respuesta de una médica de Harvard
Una médica de Harvard explicó por qué el agua embotellada no siempre es la opción más segura y qué alternativa conviene elegir para reducir la exposición a contaminantes invisibles.
La profesional, editora de la columna “Pregúntele a un médico” de The Washington Post, abordó el tema en un video viral donde analizó los riesgos menos visibles del agua embotellada. Allí advirtió que el plástico, especialmente cuando se expone al calor, puede liberar microplásticos que terminan en el agua que consumimos a diario.
image
Uno de los puntos más importantes que remarcó Pasricha es una situación común: dejar botellas dentro del auto o al sol. El aumento de temperatura acelera el desprendimiento de partículas plásticas, lo que convierte a esa agua en una opción poco recomendable si se busca reducir la exposición a contaminantes.
La alternativa más segura, según Harvard
Frente a este escenario, la médica fue clara: el agua del grifo, cuando está bien filtrada, puede ser incluso más segura que la embotellada. En particular, recomendó los filtros de ósmosis inversa, que obligan al agua a pasar por una membrana semipermeable capaz de eliminar microplásticos, PFAS (los llamados “químicos eternos”) y más del 99 % del plomo.
Estos sistemas pueden instalarse debajo del fregadero, en la encimera de la cocina o integrarse a otros dispositivos domésticos. Aunque su costo es mayor que el de los filtros tradicionales, ofrecen un nivel de purificación muy superior y apuntan directamente al cuidado de la salud a largo plazo.
image
Pasricha también mencionó los filtros de carbón activado, comunes en jarras de cocina. Si bien no son tan potentes, ayudan a reducir contaminantes y mejoran la calidad del agua. Eso sí, recordó un error frecuente: no cambiar el filtro a tiempo, lo que reduce su efectividad.
En conclusión, la médica de Harvard aclaró que no se trata de eliminar todo el plástico de la vida cotidiana, sino de tomar decisiones informadas. Pequeños cambios conscientes, como elegir mejor el tipo de agua que consumimos, pueden marcar una diferencia real en la exposición diaria a microplásticos.