El conflicto entre la Municipalidad de San Martín y Tacurú Rugby y Hockey parece haber llegado a su fin. Después de semanas de tensión por la distribución de terrenos y de cuestionamientos cruzados, las partes alcanzaron un acuerdo: Tacurú conservará el espacio que tenía asignado y el Atlético Club San Martín tendrá el suyo, tras desplazarse unos metros hacia el sur.
La solución llegó después de una reunión en la que participaron representantes de las dos instituciones y de la Intendencia. Según explicó Gabriel Alonso, presidente de Tacurú, la propuesta fue aceptada por ambos clubes y ahora deberá formalizarse mediante una ordenanza municipal que deje en claro la distribución de los terrenos.
"Las tierras que nos asignaron, las tierras que teníamos, las mantenemos", resumió Alonso. Consultado sobre si el punto de conflicto estaba resuelto, respondió: "Sí, ya no existe, se solucionó".
El acuerdo implica una marcha atrás respecto de la situación que había desatado la disputa y que amenazaba con modificar el espacio utilizado por Tacurú, una institución sostenida en buena medida por el trabajo de las familias de sus deportistas.
Los profesores y la relación con Rufeil
Otro de los puntos que habían tensado la relación fue la decisión municipal de retirar a Sebastián Pérez y Nazarena Etem, los dos profesores que cumplían funciones en Tacurú. La medida había sido comunicada por el área de Deportes por orden del intendente.
Finalmente, esa decisión quedó en suspenso, al menos hasta fin de año. Por el momento, los profesores continuarán en el club y, de acuerdo con lo señalado por el dirigente, existe la posibilidad de que sigan allí si la relación institucional se normaliza.
En cuanto al vínculo con Rufeil, Alonso aseguró que volvió a la situación previa al conflicto. "Quedó normal, como la teníamos hasta ahora, ni más ni menos", dijo.
Las disculpas públicas del club
En paralelo al acuerdo por las tierras, Tacurú difundió un comunicado en el que expresó sus disculpas al intendente por los malos entendidos generados a raíz de la concesión de los terrenos.
El Consejo Directivo reconoció que el predio es propiedad municipal y aclaró que la intención del club siempre fue impulsar su desarrollo social y deportivo. También sostuvo que sus acciones no estuvieron dirigidas contra Rufeil ni contra el Atlético Club San Martín.
"Nunca existió de nuestra parte otra intención que no sea el desarrollo social y deportivo de nuestra institución", señaló el comunicado, en el que además se destacó el vínculo de los socios con el Chacarero.
La institución agradeció el espacio de diálogo y manifestó su disposición a trabajar en conjunto con la Municipalidad para impulsar proyectos deportivos y sociales. Las disculpas, por lo tanto, acompañaron el entendimiento que permitió destrabar la disputa.
Un conflicto que había sumado otros reclamos
La controversia por las tierras no había sido el único motivo de malestar. Durante el enfrentamiento, la Municipalidad difundió un listado de colaboraciones brindadas a Tacurú, entre ellas la entrega de material deportivo, mil medallas para la cena de fin de año, el préstamo del polideportivo Torito Rodríguez durante dos jornadas y la asignación de los dos profesores.
El club había cuestionado esa enumeración por considerar que presentaba como aportes relevantes contribuciones acotadas. Se precisó, por ejemplo, que las medallas eran de plástico y que el material para los veteranos consistió en unas cuatro pelotas. También que Tacurú no había cobrado el canon correspondiente por la escuela de verano, cuyos gastos, según su versión, quedaron a cargo de la institución.
Además, se había mencionado un episodio en el que Tacurú facilitó agua de su pozo para abastecer camiones durante una emergencia de agua potable en el distrito de Buen Orden.El Municipio había comprometido una colaboración para afrontar el gasto eléctrico extraordinario, pero finalmente el club debió pagar una factura de 4,6 millones de pesos.
Esos reclamos quedaron en un segundo plano frente al acuerdo alcanzado ahora. La disputa central, la distribución de los terrenos, tiene una solución aceptada por las dos instituciones y pendiente de formalización administrativa.
La ordenanza será el paso que permitirá dejar asentado el arreglo. Si se concreta en los términos anunciados, el conflicto que enfrentó a Tacurú, al Atlético San Martín y a la Municipalidad quedará cerrado, con los clubes en sus respectivos espacios y una relación institucional que ambas partes deberán sostener de aquí en adelante.