El Gobierno de Javier Milei trabaja incansablemente para impedir que la oposición/kirchnerismo avance con una interpelación a Manuel Adorni y busca cerrar el debate sobre los mecanismos que podrían derivar en una “moción de censura” contra el jefe de Gabinete.
El objetivo de la Casa Rosada es reforzar su defensa política y legislativa ante los cuestionamientos que enfrenta el funcionario, actualmente investigado por presunto enriquecimiento ilícito y en la cuerda floja por querer ser removido de su cargo.
La próxima prueba para el oficialismo llegará el martes en Diputados, donde los opositores podrían volver a impulsar iniciativas vinculadas a la situación de Adorni. Mientras tanto, la gestión aspira a que el funcionario presente su informe de gestión el 2 de julio en el Senado y descomprima parte de la tensión.
La oposición quiere hacer “respetar la Constitución”
Al cierre de semana, el diputado Nicolás Mayoraz anticipó la estrategia oficial en sus redes, luego de que planteara a través de X que los asuntos sin dictamen deben ser habilitados “mediante una votación sobre tablas, que requiere dos tercios según el Reglamento”.
“Sostener que ‘no hace falta ni comisiones ni dictámenes, hay que reunir el quorum y votar la interpelación’ es hacerle decir a la Constitución lo que no dice”, reafirmó a través de su mensaje con el que le respondió a Maximiliano Ferraro.
El Gobierno mantiene su estrategia
Tras desarticular la sesión del jueves en el Senado, el equipo negociador de la Casa Rosada apuesta a neutralizar los embates del Congreso que este martes podría tener una nueva posibilidad de avanzar en la interpelación del ministro coordinador investigado por presunto enriquecimiento ilícito.
Como contó esta agencia, en la tarea trabajan el ministro del Interior, Diego Santilli; el armador nacional, Eduardo “Lule” Menem; la senadora Patricia Bullrich; y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt.
Si bien el primer desafío fue positivo y el Poder Ejecutivo logró desarticular la sesión del pasado jueves en la Cámara de Senadores, hay algunos resquemores contra la legisladora, que no dudó en hacer pública su diferencia respecto de la postura de la administración libertaria sobre la situación de Adorni, exagera los reportes que traslada a la cúpula de poder.
“Los mismos aliados nos dicen que es más una ansiedad de Bullrich que de ellos”, precisó a la agencia Noticias Argentinas una fuente que realizó personalmente el relevamiento de los apoyos en el Congreso.
Patricia Bullrich en la mira
No es la primera vez que algunos miembros de la mesa política desconfían de Bullrich. Algo similar ocurrió con el trabajo legislativo para el tratamiento del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. En aquella oportunidad, la responsabilizaban de haber “ensuciado” la sesión para priorizar sus propios intereses.
Pese a las constantes gestualidades, el vínculo entre la Casa Rosada y la senadora no es el mejor. Sin embargo, su permanencia en el espacio responde a las necesidades compartidas. El Ejecutivo la necesita y la legisladora al espacio.
Con una nueva edición de la mesa política en veremos, la próxima parada está prevista para el martes en la Cámara de Diputados. Lo cierto es que en Balcarce 50 aspiran a que el ministro coordinador protagonice el informe de gestión el próximo jueves 2 de julio en la Cámara Alta y contente así los pedidos de los bloques aliados y opositores, aunque no parece ser el plan de ningún sector más que el violeta.