El papa Francisco urgió ayer a sacerdotes y religiosos a evitar caer en “el Alzhéimer espiritual” y no olvidar que su misión principal es servir al pueblo sin condiciones.
El papa Francisco urgió ayer a sacerdotes y religiosos a evitar caer en “el Alzhéimer espiritual” y no olvidar que su misión principal es servir al pueblo sin condiciones.
El Sumo Pontífice concluyó así su visita a Ecuador con un encuentro con religiosos, a quienes también llamó a renovar a diario su vocación de servicio para no apartarse de la gente.
“Cuiden la salud, pero sobre todo cuiden de no caer en una enfermedad que es del todo peligrosa para los que el señor nos llamó gratuitamente a seguirlo o a servirlo: no caigan en el Alzhéimer espiritual”, dijo Francisco. Cuando le ofrecieron la palabra, tomó el discurso que tenía preparado para la ocasión, lo tomó en sus manos y dijo “no tengo ganas de leer” e improvisó el mensaje alrededor de los conceptos de servicio y la gratuidad de la vocación religiosa. En lo que dijo era un consejo de hermano y padre, Francisco les pidió recordar la gratuidad de su servicio. Les recordó que Dios los eligió para el servicio “y servir cuando estamos cansados y servir cuando la gente nos harta”.
Antes de la reunión con los religiosos, Francisco visitó un asilo de ancianos, en donde se tomó el tiempo para saludar y bendecir a cada uno de ellos. En ese lugar, cercano a la capital, el Papa fue recibido con un collar de borlas blancas y azules.