23 de octubre de 2013 - 18:24

Petting placer con límite

Se trata de una práctica sexual con historia, que prescinde del coito, y la exploran tanto adolescentes como adultos que desean indagar en su sexualidad.

¿Los tiempos cambian..., o en todo caso se remozan? ¿Aquellas prácticas sociales, culturales y de encuentro con el otro, sólo emergen ahora como si nunca hubieran existido, o hay correlatos anteriores de las mismas?

Muchas son las cosas que parecieran tener una referencia en el pasado, y que por diversas causas y contextos, vuelven a arrebatar la curiosidad bajo el tinte de “lo nuevo”.

Y aquí entra el denominado petting, una  palabra cuyas implicancias pocos conocen, pero que muchos llevan adelante como práctica sexual.

¿Una vuelta de rosca para revivir el deseo, o para dar los primeros pasos en el sexo? En esta nota enterate bien en qué consiste el petting a través de la voz de un experto en psicología y sexualidad, los testimonios de padres y datos curiosos de prácticas emparentadas.

Del “chape”, la “franela” y otras “hierbas”

Si vamos a ser estrictos, para comenzar desde lo etimológico, el anglicismo petting es usado en la bibliografía académica en español, y proviene del verbo en inglés to pet, que tiene un significado mucho más amplio que el sexual. Alude al hecho de acariciar (besar, abrazar, etc.) a los animales de compañía (pet también significa “mascota”).

Sin embargo, y llevada al plano de la sexualidad, es una práctica que incluye el contacto con la otra persona; pero sin ningún tipo de penetración.

Si hacemos memoria, no podemos definirla como algo que anteriores generaciones desconozcan: “franelear, “chapar”, “rascar” y “transar” son, y continúan siendo, otras maneras de designar esa interacción más íntima del noviazgo. El “zaguán”, en la jerga retro, fue un testigo fiel de estos encuentros tan intensos como únicos.

Ya sea para descubrir la sexualidad, o potenciar relaciones, prohibir la penetración (por el tiempo que sea) es una incitación directa hacia otras maneras de excitarse; no experimentadas por la pareja.

Palabra autorizada

En sexualidad, y más allá de lo que haya de viejos-nuevos modelos de prácticas sexuales, la información despeja dudas, rectifica errores y previene creencias tan infundadas como erróneas.

Por ello el licenciado Germán Gregorio Morassutti, psicólogo y sexólogo respondió cinco puntos centrales respecto al petting, y sus implicancias de jugueteo sexual:

-¿A qué se denomina petting y qué implica? 

-La sexualidad puede expresarse en cientos de formas diferentes y todas son válidas. Una de ellas es el petting, un concepto que nació en los años ’70 y que proviene del verbo inglés to pet. Alude a besar, acariciar, mimar y tocar. O sea, todo lo que se haga con las manos y los labios, incluso sexo oral. Aquí está permitido todo, menos el coito.

-¿Qué pros y contras implican estas prácticas en una pareja, o en un encuentro casual? 

-El petting no tiene nada de malo. A los adolescentes les ayuda a comenzar su vida sexual, mientras que a los adultos les aporta el conocerse mejor a sí mismos, y a conocer el cuerpo y los deseos de su pareja. También les aporta la liberación de la tensión sexual. Si se practica con consentimiento y seguridad es una opción muy buena para iniciar la sexualidad con parejas nuevas, o reavivar la misma con la compañía de muchos años.

-¿Podemos encasillarlo como algo nuevo, a nivel de sexualidad, o algo retomado?  

- Prácticas como el petting ya se realizaban como una forma de acercamiento y de expresión de la sexualidad. La diferencia es que hoy los ritmos son mucho más apresurados y lo que antes tardaba años en pasar, en la actualidad son semanas o días. También los términos han ido cambiando con el tiempo. Antes era ‘zaguanear’ , después ‘apretar’, y ahora: ‘comer’, o ‘transar’. La realidad es que esta práctica nunca se ha dejado de lado; y es bueno que esto suceda, porque la sexualidad se vive despacio y con disfrute. Esto permite jugar con el deseo y la excitación”.

-Dicen que para que el deseo se mantenga activo, en parejas que llevan muchos años juntas, el petting puede ayudar a reencontrarse y volver a descubrirse. ¿Esto es real? 

-Sí, esto es ni más ni menos que erotismo. Hay placeres que rodean al acto sexual que permiten llegar a una erotización y alcanzar la ternura, la fantasía.

En las parejas, generalmente, con el tiempo disminuye un poco la motivación para buscar el encuentro y lograr ser innovadores y creativos. Por lo tanto es aconsejable esta práctica para volver a encender el fuego. También es recomendable en embarazos en donde, por alguna causa médica, el obstetra recomienda no mantener relaciones sexuales. El petting puede jugar a favor de la relación de pareja, e influir en forma positiva en la mujer. Otra edad recomendada, y en la que se practica, es la vejez; ya que los tiempos de respuesta sexual son más extensos y muchas parejas disfrutan enormemente de la intimidad y las caricias.

-¿Cómo define hoy al petting, en el contexto de interacciones complejas que nos atraviesan?

-El petting es una vuelta a una forma de sexualidad. Acerca de manera pausada a las personas, sin ir directamente al coito. Específicamente se trata de prácticas en las que los sexólogos aludimos a ‘sexualidad’; la penetración, es coito. Considero fehacientemente que esto (petting) nunca se perdió, sino que está en la naturaleza humana, y que si bien se lo puede haber usado menos en diferentes épocas, y es más frecuente en otras edades (adolescencia, embarazo y vejez), los adultos no deben olvidarse que estas prácticas son necesarias. El por qué radica en que son importantes para mantener el deseo vivo, conocer y conocerse, para lograr una sexualidad enriquecida de sensaciones.

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