Desde blogueros chinos hasta grandes banqueros europeos, el mundo entero reaccionaba ayer con perplejidad a la parálisis de la administración federal estadounidense, y con temor a un hipotético "default" de la primera potencia mundial después del 17 de octubre.
Uno de los grandes sistemas de alerta de sismos, el USGC, no funciona; los científicos estadounidenses han anulado su participación en conferencias internacionales, y el propio presidente Obama tuvo que postergar sus visitas a Malasia y Filipinas.
Los internautas chinos ironizaban sobre esta primera parálisis federal estadounidense en 17 años: "¡Cierre! ¿Y qué pasa con el dinero que China ha colocado allá?", se preguntaba un usuario del microblog Sina Weibo, equivalente chino de Twitter, aludiendo a las compras por parte de Pekín de bonos del Tesoro norteamericano.
Los mercados conservan por el momento la calma, pero los operadores se interrogan sobre el impacto de este bloqueo en el crecimiento y la economía globales.
Además, parte de los parlamentarios republicanos pueden bloquear también un acuerdo sobre el aumento del techo de la deuda pública estadounidense, indispensable antes del 17 de octubre si el Estado quiere evitar el riesgo de una suspensión de pagos.
"Si Estados Unidos incurre en una moratoria de su deuda, ello enviaría una señal a los mercados de que el país no es un deudor solvente. Y si se tiene en cuenta el volumen de la deuda, ello podría ser catastrófico" opinó David Smith, del centro de estudios sobre Estados Unidos en la universidad de Sídney.
En Brasil, la economista Miriam Leitao, de O Globo, señaló que "los títulos públicos más seguros del mundo están nuevamente bajo amenaza de cese de pagos" y que "el impasse político en Estados Unidos pasó a ser fuente inagotable de incertidumbre para la economía mundial. "Con eso, el flujo de capitales se altera, la aversión al riesgo aumenta, las monedas oscilan", afirmó.