El joven médico José Rafael Marquina se graduó en la Universidad de Los Andes en su natal Venezuela y luego de ello, emigró a Estados Unidos para cursar su especialización en cura del sueño. Esto ocurrió hace ya 21 años y ahora reside en la ciudad de Naples, en la costa del golfo de México, y a tan sólo dos horas de Miami.
Su primera aparición en los medios data de las primeras semanas del año 2012, cuando reveló algunas informaciones médicas que otros colegas le habrían revelado sobre el estado de salud de Chávez y la supuesta real gravedad de su enfermedad. A partir de allí, comenzó una carrera mediática ascendente, en la que ganó tantos enemigos, detractores y críticos, como adeptos en las redes sociales (actualmente tiene 70.000 seguidores en Twitter).
La escasa información revelada por fuentes oficiales y las continuas sospechas sobre la verdadera situación del carismático gobernante contribuyeron a que Marquina fuera aún más buscado por los medios.
Su conocimiento específico -es médico clínico y neumonólogo-, más el acierto en algunos pronósticos, terminaron de moldear la figura que nos llega a través de los medios. Nunca ha brindado mayores detalles sobre sus fuentes, pero serían muy cercanas al entorno chavista.
Además, no sólo serían fuente médicas sino también militares. Por si esto fuera poco, su ascendente popularidad también engordó su red de informantes. En las horas cruciales, su celular fue una verdadera central de información que, a decir verdad, Marquina supo administrar con bastante criterio.
Los Andes
fue testigo de la cantidad de mensajes que le llegaban y no todos eran datos certeros.
Ahora que Chávez ya no está, lo más seguro es que deba adaptarse nuevamente al ritmo relajado de Naples, de su clínica de curación del sueño, lejos de las noticias que conmueven al mundo.