Pensando lo impensable como principal premisa, Juan Manuel Santos, no sólo alcanzó su más anhelado sueño desde niño, ser presidente de Colombia, sino que además logró una negociación con las FARC que podría dar fin al conflicto armado interno que el país vive desde hace más de 50 años.
"Pensar lo impensable fue lo que le dije a los de inteligencia (cuando era ministro de Defensa) y de allí salió la operación Jaque (que permitió la liberación de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y 11 policías y militares en 2008)", recordó Santos durante una reciente entrevista.
Santos nació el 10 de agosto de 1951 en el seno de una familia de clase alta de la capital bogotana. Sus padres, Enrique Santos, editor del diario "El Tiempo", el principal del país, y Clemencia Calderón, estuvieron desde siempre ligados a la política y los medios de comunicación.
Creció en una casa del barrio Rosales en el norte de Bogotá, "en la calle 70 con carrera quinta que tenía tres habitaciones, dormíamos dos y dos en cada habitación y mis padres en la otra". Sus hermanos Enrique, Luis Fernando y Felipe crecieron bajo el estímulo intelectual de su padre.
"Mi hermano Luis Fernando tenía un cañoncito que disparaba fósforos y mi papá dijo que le daba 10 pesos (menos de tres centavos de dólar) al que inventara un cañón más poderoso, yo agarré una cantidad de pólvora y gasolina y el supuesto cañón explotó y me quemó", cuenta Santos.
Aunque estuvo por más de tres meses entre la vida y la muerte por las heridas que le produjo el incidente, siendo apenas un niño, no dejó de luchar por su vida para volver a jugar "canicas" (esferas de cristal o bolitas), su mayor divertimento, y ser el presidente de Colombia.
Es un hombre disciplinado, metódico y muy organizado, así lo describe su esposa María Clemencia Rodríguez, con quien tiene tres
hijos: Martín, María Antonia y Esteban. "Uno se hace matar por los hijos y siempre quiere que sean mejor que uno, y que tengan un país mejor al que uno tuvo", afirma el mandatario.
Su abuelo paterno, el periodista Enrique Santos, quien era hermano del ex presidente Eduardo Santos (1938-1942), aconsejaba a sus nietos durante los domingos familiares tomando ajiaco (sopa tradicional bogotana).
"Arrepiéntase de lo que hizo pero no llegue a mi edad arrepentido de lo que dejó de hacer", le repetía el abuelo en las tardes de tertulia que tanto atesoraba Santos, quien ha insistido que la familia es lo más importante en la vida.
Cuando decidió ir a prestar servicio militar a la Armada Nacional, su padre, profundo admirador de las Fuerzas Armadas, se llenó de orgullo y lo apoyó.
Posteriormente, Santos estudió Economía y Administración de Empresas en la Universidad de Kansas, Estados Unidos, y obtuvo un Máster en Administración Pública de la Universidad de Harvard.
Siempre con un objetivo claro casi como una obsesión, desde el periodismo siendo subdirector de "El Tiempo" y la política, Santos buscó la paz para Colombia.
"Cuando uno tiene principios y valores, se le facilita encontrar un puerto de destino, uno se pone unas metas y mi vocación por servirle al país nació del entorno familiar", insiste.
Su actividad pública empezó en los años 70, representó a Colombia en la Organización Internacional del Café, y posteriormente fue ministro de Comercio, de Hacienda y de Defensa.
Santos ganó las elecciones del 2010 principalmente por el respaldo que le dio su antecesor, Álvaro Uribe, y cuatro años después fue reelegido bajo el mandato de firmar la paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El acuerdo de paz finalmente fue firmado tras casi cuatro años de diálogos el 26 de setiembre por Santos y el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño, pero su implementación quedó en duda tras el plebiscito del domingo pasado, en el cual los colombianos rechazaron sorpresivamente el pacto.
Pese al momento de incertidumbre que vive el país, Santos ganó hoy el Premio Nobel de Paz 2016, que también fue una sorpresa para él, quien en varias ocasiones se ha visto conmovido por los alcances del pacto que tiene "como eje a las víctimas del conflicto".
"Mi hijo (Martín) me despertó con la noticia. Nunca pensé que me iba a ganar el Premio Nobel, pero entonces Dios nos dio este regalo.