Nuestra provincia fue escenario de grandes hazañas durante la primera década del siglo XX. Una de ellas fue la llegada de intrépidos aviadores que, con sus frágiles aparatos, estaban empeñados en realizar la proeza de cruzar la colosal cordillera de los Andes. El primero en intentarlo fue Jorge Newbery, en 1914, pero su prematuro y fatal accidente dejó trunca aquella aventura. Días después de la muerte de Newbery, el piloto Alberto Macia realizó otra tentativa, pero fue en vano.
Tres años tuvieron que pasar para que el aviador Pedro Zanni volviera a despertar en los mendocinos el entusiasmo de ejecutar el cruce de los Andes en aeroplano.
A fines de enero de 1917, dos jóvenes oficiales llegaron a Mendoza con la intención de cruzar en aeroplano el macizo andino y romper el récord mundial. Eran los tenientes Alberto González Albarracín y Pedro Zanni. No venían solos: estaban acompañados por sus dos máquinas voladoras.
Ya instalados, fueron agasajados por el pueblo de Mendoza y comenzaron los preparativos para la gran aventura.
Después de los ajustes necesarios Pedro Zanni decidió probar su avión, que partió desde la improvisada pista que le habían preparado en el óvalo central del Hipódromo. Se elevó a gran altura y voló sobre los departamentos de Godoy Cruz, Guaymallén y Las Heras. Cuando regresaba cruzó el centro de la Ciudad y muchas personas salieron a las calles para ver la hermosa máquina voladora.
El avión aterrizó, pero a los pocos metros se salió de control y capotó destruyéndose parcialmente. Por suerte Zanni no sufrió ninguna lesión.
Dos tipos audaces
Pasaron unos días y, a principios de febrero, el intrépido dúo partió con sus aviones desde un costado del lago del Parque.
El piloto González Albarracín efectuó un vuelo a baja altura que, por momentos, hizo pensar a muchos que chocaría contra los edificios. Esta atrevida maniobra despertó pánico entre la gente reunida en la calles aledañas.
Entrada la tarde solamente González seguía en vuelo y, del aviador Zanni, no se tenían noticias. Preocupados, los espectadores y el personal técnico presumían que había sufrido algún accidente.
Mientras tanto, en Chacras de Coria, Zanni con su avión emprendió el regreso hacia el parque San Martín. Pero, de repente, escuchó extraños ruidos en el motor. Sorprendido por aquel percance y, por el posible peligro de estrellarse, buscó terreno para aterrizar de emergencia. El aparato se inclinó bruscamente sobre su ala izquierda y perdió el equilibrio, estrellándose violentamente contra los postes de unos viñedos.
Al sentir el estruendoso choque del aeroplano, algunos vecinos corrieron hacia el lugar del accidente y encontraron a Zanni, de pie, frente a su avión, quejándose por tener tan mala suerte. Luego tomó el tren en la estación Paso de los Andes y llegó a la ciudad.
A vencer la cordillera
A mediados de febrero de 1917 el teniente Pedro Zanni decidió cruzar solo la cordillera para llegar a Chile.
Al amanecer la nave despegó desde el parque San Martín hacia Luján de Cuyo. Tomó altura y se internó luego sobre la montaña.
Su objetivo era llegar a Santiago de Chile en una sola etapa. Con mucha valentía el osado aviador cruzó gran parte de la cordillera principal. Parecía que todo estaba bien, y que podría vencer a la inquebrantable cumbre americana. De repente un ruido extraño sonó desde el ala derecha de su aparato. Fue la rotura de un tensor.
Minutos más tarde el motor comenzó a fallar. Y aterrizó en un campo cercano a Punta de Vacas. Tan pronto se supo en la ciudad de Mendoza del inconveniente sufrido, un grupo de personas viajó hacia aquel punto para auxiliarle. Pero el ‘gato’ Zanni, no se rendiría tan fácilmente e intentaría volver a realizar la travesía.
El 'gato' ataca de nuevo
En Punta de Vacas los preparativos para la incursión aérea sufrieron algunas demoras, además de los desperfectos sufridos en su aeroplano, se le agregaron los climáticos, que atrasaron la fecha de partida.
El “Gato” Zanni -como empezaron a llamarlo, porque tenía ‘siete vidas’- supervisó con prolijidad el aeroplano. Pensó en la posibilidad de regresar a Luján para, desde allí, dirigir su vuelo a Chile y cruzar la cordillera: en lo posible en una sola etapa. Luego cambió su estrategia: cobraría altura desde Punta de Vacas, ahorrando así una considerable cantidad de espacio y tiempo.
Desde esa localidad el avión partió rumbo a Chile. El fuerte viento hizo que la aeronave no remontara más de 90 metros de altura y, tras recorrer 9 kilómetros, fue vencida por las fuertes ráfagas. No hubo chances: la máquina cayó cerca del río Las Cuevas, destruyéndose por completo.
Entre los restos del aparto se encontraba Pedro Zanni con leves heridas en la cara y parte de su cuerpo. Fue rescatado por un grupo de amigos que lo trasladó a Punta de Vacas. Horas después Zanni tomó el tren hacia la ciudad. Cuando llegó se encontraba tranquilo y sereno, no obstante se lamentó del resultado desfavorable de aquella empresa.
La cordillera de los Andes había vencido al atrevido piloto argentino; pero, en ese momento, lo que nadie sabía todavía era que en ese primer intento de cruzar la cordillera, Zanni accedió al récord mundial de altura y distancia en vuelos de avión.