El Papa Francisco anunció ayer que la prioridad de su pontificado será luchar contra la pobreza “tanto material como espiritual”, y prometió tender “puentes” con el Islam y los no creyentes recordando que, como hijo de migrantes italianos, ha defendido el “diálogo entre lugares y culturas distantes”.
En el primer discurso que pronuncia ante el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, Francisco no habló de guerras ni conflictos e invitó a luchar contra todas las pobrezas que afligen al planeta.
“La lucha contra la pobreza tanto material como espiritual: edificar la paz y construir puentes. Son los puntos de referencia de un camino al cual quisiera invitar a participar a cada uno de los países que representan”, dijo el Papa.
A los embajadores y representantes de 180 países y organizaciones reunidos en la Sala Regia del Palacio Apostólico, el Papa se dirigió en italiano y no en francés, como era tradición, rompiendo una de las viejas reglas del protocolo del Vaticano.
En su breve discurso, el primer Papa latinoamericano de la historia recordó también las razones por las que escogió su nombre como Pontífice y citó en tres ocasiones al italiano San Francisco de Asís, el santo de los pobres.
“Como saben, son varios los motivos por los que elegí mi nombre pensando en Francisco de Asís, una personalidad que es bien conocida más allá de los confines de Italia y de Europa, y también entre quienes no profesan la fe católica. Uno de los primeros es el amor que Francisco tenía por los pobres. ¡Cuántos pobres hay todavía en el mundo! ¡Y cuánto sufrimiento afrontan estas personas! “, lamentó el Papa al referirse a los huérfanos, enfermos, marginados.
Con un lenguaje claro y sencillo, Francisco habló de la “otra pobreza”, a la que llamó “la pobreza espiritual de nuestros días, que afecta gravemente a los países considerados más ricos”, recalcó.
“Es lo que mi predecesor, el querido y venerado Papa Benedicto XVI, llama la ‘dictadura del relativismo’, que deja a cada uno como medida de sí mismo y pone en peligro la convivencia entre los hombres”, explicó.
Histórica reunión con Benedicto
La condena a la dictadura del relativismo fue el hilo conductor del papado de Benedicto XVI, con el que Francisco se reunirá por primera vez hoy en Catelgandolfo, a 25 kilómetros de Roma, un encuentro inédito entre dos Pontífices.
Francisco despegará a las 12 hora local en helicóptero desde el helipuerto vaticano y 15 minutos después aterrizará en Castelgandolfo, residencia provisional de Benedicto XVI hasta que regrese al Vaticano, al monasterio Mater Ecclesiae. Allí mantendrán un encuentro y almorzarán juntos.
Entre los asuntos que el Papa emérito dejó a su sucesor al renunciar el pasado 28 de febrero y que, por tanto, podrían abordar en su encuentro, se destaca el informe “Vatileaks” redactado por la comisión cardenalicia instituida por Benedicto XVI y encabezada por el español Julián Herranz.
El portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, indicaba el pasado lunes que el Papa Francisco ya tenía a su disposición el informe “Vatileaks” sobre la filtración de documentos secretos del Vaticano, por lo que es previsible que Francisco y Ratzinger hablen sobre este asunto.
Voluntad ecuménica
En su saludo a los embajadores y diplomáticos de casi todo el mundo, entre ellos representantes de Arabia Saudita y Afganistán, países con los que la Santa Sede no mantiene relaciones diplomáticas, el Papa argentino anunció que va a “intensificar el diálogo entre las distintas religiones, creo que en primer lugar con el Islam”, recalcó. “He apreciado mucho la presencia, durante la Misa de inicio de mi ministerio, de tantas autoridades civiles y religiosas del mundo islámico”, subrayó Francisco.
Las difíciles relaciones con el mundo islámico ensombrecieron los 8 años de pontificado de Benedicto XVI y el Vaticano recibió con satisfacción el mensaje de felicitaciones del imán Ahmed Al-Tayyeb, de la universidad egipcia de Al Azhar, enviado con ocasión de la inauguración del pontificado de Francisco.
“También es importante intensificar la relación con los no creyentes, para que nunca prevalezcan las diferencias que separan y laceran sino que, no obstante la diversidad, predomine el deseo de construir lazos verdaderos de amistad entre todos los pueblos”, dijo el Papa.
Desde su elección hace 10 días, el Papa se ha referido en varias ocasiones a la relación con los no creyentes, con los que no pertenecen a ninguna iglesia, a quienes invitó a ser “aliados” para la defensa de la justicia, la paz y el medio ambiente y no quiso impartir a los 5.000 periodistas que cubrieron su elección la bendición con la mano como gesto de respeto por aquellos laicos o de otras religiones. Un estilo diferente con el que quiere marcar el pontificado del primer jefe de la Iglesia del Nuevo Mundo.