15 de junio de 2013 - 22:46

Padres nueva generación: saludables y participativos

Hacen las compras y las comidas cuidando la dieta, participan de las tareas hogareñas y esto les permite un vínculo más estrecho con sus hijos.

"En mi casa generalmente las compras las hago yo: voy al súper, a la feria a comprar verdura fresca, lo mismo con el pollo y tengo mi carnicero", cuenta Nicolás (39), papá de dos niños de 9 y 11 años. Explica que su esposa trabaja medio día y él todo el día, por eso el fin de semana se organizan para los días hábiles. Para él es importante que sus hijos y toda la familia coman sano. "Aunque es más fácil la comida rápida esto lo amortizás en el tiempo".

Héctor (43) tiene tres hijos y sostiene que está convencido de que lo que más educa es el ejemplo. Es lo que pone en práctica y tiene en cuenta al momento de elegir. "Compro galletas de arroz. Los cereales que tengan menos azúcar, almendras, nueces, semillas para el desayuno", dice y destaca que hace "una especie de show o ritual, apelo a la psicología invertida; por ejemplo, yo me siento y tranquilamente pongo las frutas, semillas y cereales en un bol, le agrego la leche y les muestro cómo lo disfruto y cuánto me gusta. Aunque al principio miran con desconfianza porque creen que no les va a gustar, al verme lo terminan probando".

También recuerda que cuando se les cayeron los dientes aprovechó para decirles que tenían que tomar mucha leche para que los nuevos les salieran fuertes y que tiene ciertas normas, como que pueden comer algo con chocolate sólo una vez al día. Sin embargo, "no les prohíbo cosas, porque mientras más las prohibís más las quieren".

Ellos son parte de una nueva generación de papás, que eligen una vida sana no sólo para sí mismos sino también para su familia. Realizan las compras, van al supermercado, cocinan y al hacerlo tienen claro cuáles son las opciones más saludables. Son padres que distribuyen con sus parejas los quehaceres de la casa por igual, y que participan de las tareas y actividades escolares, labores que antes eran propias del universo femenino.

Vida saludable

El fenómeno es parte de una serie de cambios sociales que vienen produciéndose por la mayor conciencia de la necesidad de alimentarse sanamente. Para el sociólogo Enrique Bolatti, conviven dos situaciones: "Se ha tomado conciencia de que se estaba comiendo mal, mucha comida chatarra o fritos pero, por otra parte, mucha gente piensa que comer de esa manera estaba costando muy caro". Por eso, al tener los hombres una mayor injerencia en las compras, empiezan a tomar decisiones. Para él esto es un cambio no sólo cultural sino también económico. Por otra parte, la mayor difusión e información sobre estos temas hace que estén al tanto.

Marcos (39), con un hijo de 7 años, reconoce que para él una comida completa puede ser una ensalada con queso, aunque son infaltables unas galletitas para acompañar. "Me encantan las milanesas de soja y no tengo ningún problema en poner verduras en la parrilla del asado", cuenta.

"Me acostumbré a comer sano, me hace muy bien y cuando no lo hago el cuerpo me lo hace notar". Aunque le cuesta que su hijo lo siga en esta conducta, se esfuerza por lograrlo: "Siempre compro leche descremada y es infaltable un lácteo para él en el desayuno y la mediatarde. Jamás le daría una tortita y un té -aunque a veces yo lo haga- y trato de que siempre coma una fruta en las comidas".

Cambio de roles

Otra de las modificaciones que se está produciendo tiene que ver con una redistribución de roles al interior de las familias, para lo cual fue necesario ir rompiendo con estigmas y estereotipos propios de la sociedad patriarcal.

Para el psicólogo social Humberto López, "ha habido un cambio en el funcionamiento y dinámica de los roles familiares. El varón ya no es sólo el proveedor (también lo es la mujer), por lo que se habla de una "nueva masculinidad" en la que el hombre también se hace cargo de las tareas familiares.

Este proceso vive Alejandro (39), papá de tres hijos de 8, 5 y 3 años. Con su esposa planifican las comidas de la semana porque los dos trabajan. "Yo hago las compras y cocino algunos días de la semana. Tratamos de que coman variado aunque no siempre tengamos tiempo para cosas elaboradas", cuenta y concluye: Creo que es una forma de dar el ejemplo a los hijos, porque el día de mañana ellos también lo van a hacer".

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