En su libro “Avaricia”, el periodista italiano Emiliano Fittipaldi se dedica a cartografiar el complejo entramado de negocios que conforman el imperio financiero de la Iglesia y resisten el embate reformista del Papa Francisco, en un catálogo de distorsiones que van desde el suntuoso nivel de vida de los cardenales hasta el lucro encubierto detrás de la política de beatificaciones y los fraudes millonarios.
La aparición de esta obra, recién publicada en la Argentina por Ediciones Akal, se encima con el lanzamiento de “Vía Crucis”, una obra de corte similar que publicó recientemente el también periodista Gianluigi Nuzzi con el propósito de mostrar la lucha del Sumo Pontífice contra la corrupción, el desmanejo y el despilfarro perpetrado por los encargados de las finanzas de la Santa Sede.
Fittipaldi, como Nuzzi, se vale de los testimonios del sacerdote español Lucio Vallejo Balda -que está preso en el Vaticano- y la italiana Francesca Chaouqui para describir, por ejemplo, cómo desde la Fundación Bambin Gesú (Fundación Niño Jesús), creada para ayudar al hospital pediátrico que gestiona el Vaticano, se desviaron fondos para reformar el ático del ex secretario de Estado, Tarcisio Bertone tras su jubilación.