La foto del cadáver de una niña siria flotando en el mar tras naufragar hoy un barco con refugiados que intentaban llegar a Grecia volvió a recorrer el mundo y las redes sociales a un mes de la muerte de Aylan Kurdi, el niño sirio cuyo imagen tendido boca abajo en una playa de Turquía había causado conmoción global.
Otros tres chicos y un bebé murieron en el mismo naufragio, ocurrido cerca de la isla griega de Lesbos, en el que falleció la niña, de quien no se informó su nombre ni edad o ciudad de procedencia dentro de Siria, dijo la Guardia Costera de Grecia.
La pequeña viajaba desde Turquía hacia Lesbos junto a otras 38 personas a bordo de un bote de madera que chocó contra una embarcación de la Guardia Costera griega, presuntamente por el fuerte oleaje y los vientos que se desencadenaron, agregó la misma fuente, citada por la agencia de noticias EFE.
Varias fotografías publicadas después del naufragio mostraron a la niña en el momento en que es sacada del mar por un guardacostas griego que primero lo arrastra de un pie y luego la carga en brazos como a una bolsa, ante la mirada de otras cuatro personas.
La desgarradora imagen de la niña, con su pelo suelto despeinándose bajo el agua, las zapatillas puestas y un inútil chaleco salvavidas, volvió a causar extendido estupor y recorrió las redes sociales y portadas de diarios de distintos países europeos.
Ayer, la Guardia Costera dijo haber rescatado a 830 personas en 20 operaciones de búsqueda y rescate entre el miércoles por la mañana y el jueves por la mañana en aguas del este del Egeo.
Los rescates, que se produjeron cerca de las islas de Lesbos, Chios, Samos, Agathonissi y Kos, no cuentan a las personas que llegan a la costa por sus propios medios, por lo general en sobrecargadas lanchas hinchables.
Según la agencia de refugiados de la ONU, ACNUR, más de 3.000 personas murieron en el Mediterráneo en lo que va del año, mientras que cada día, 7.000 personas llegan a Grecia, 450.000 desde enero.