Las declaraciones de Alfredo Cornejo cuestionando la actuación de la abogada Elena Quintero son un acto de violencia simbólica repudiable contra la mujer. La sola posibilidad de denunciar los delitos de un hombre poderoso, como un ex funcionario perteneciente al poder político, se verá limitada si también las abogadas que las defienden son el blanco de agresión de políticos, periodistas y usuarios anónimos.
La abogada Elena Quintero representa a una mujer que denunció por violencia de género a quien fuera subsecretario de Justicia de Mendoza durante una década (desde 2015 a 2026). Desde que asumió esa representación, su desempeño profesional viene siendo cuestionado públicamente en medios de comunicación y recientemente se sumaron declaraciones del gobernador de la provincia.
En el mes de abril, el Colegio de Abogados y Procuradores de Mendoza resolvió dar seguimiento institucional a su situación. Ahora la abogada se ha presentado nuevamente ante el Directorio para pedir una declaración pública de respaldo al libre ejercicio de la profesión y la remisión del caso a la Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA).
Cuando quien cuestiona a una abogada es el poder político, lo que está en juego es la posibilidad de que las mujeres que denuncian cuenten con una defensa independiente.
* La autora es abogada y militante feminista.