La nueva escalada producida en las filas del oficialismo da cuenta del nivel de virulencia que va tomando la definición por la sucesión de Alfredo Cornejo. La intensidad en el cruce de indirectas y chicanas preocupa a alguna dirigencia (entre ellos, intendentes y legisladores) que entienden que profundizar diferencias entre los postulantes no sólo está lejos de la comprensión ciudadana, sino que indefectiblemente puede impactar en las chances de quien finalmente resulte elegido. O peor aún, del frente que -todavía- los contiene.
Claro, radicales y aliados hasta se pueden permitir tal nivel de confrontación interna, no tanto por sus proyectos políticos, sino más bien por la disputa personal en pos del gran premio; advierten (olfato y encuestas mediante) que la oposición y en particular el peronismo, tienen serias dificultades para construir un proyecto que sea algo más que competitivo: que efectivamente pueda amenazar las posibilidades de la alianza que hoy sostienen Cambia Mendoza (CM) y La Libertad Avanza (LLA).
Sobre una eventual ruptura es donde se posan casi todas las expectativas del PJ que prende velas para que Cornejo desconozca a Javier Milei, o que el presidente desautorice a Luis Petri, o éste desafíe a ambos. Una serie de probabilidades que le daría a los opositores la oportunidad de retomar el poder perdido hace más de una década.
Conscientes, entre la Casa de Gobierno y la Casa Rosada intentan una salida que hoy no parece sencilla y por ello, estos cortocircuitos cada vez más explícitos y hasta públicos. La presencia de Cornejo en la comitiva presidencial de París reabrió expectativas de un eventual acuerdo que aun así no satisface a todos los involucrados. Entonces, mientras tanto, hay pelea.
Temblor en Capital
Uno de los primeros en levantar el perfil de la disputa interna fue el senador nacional Rodolfo Suárez, quien a través de las redes no ha dudado en confrontar con Petri, en lo que en algún momento se consideró como una estrategia de apuntalamiento a las chances de su sobrino Ulpiano. “Yayo” no esconde sus intenciones de ser un candidato crítico del mileísmo y ratifica así que seguirá en carrera por si alguien se ilusionaba con su declinación. Así, el tándem Suárez-Suárez no sólo fortalece su postura de ser casi una línea interna en sí misma, sino que también es funcional a la desconfianza de Cornejo con el ahora diputado nacional libertario.
Sin embargo, al dejar trascender sus intenciones de volver a la intendencia al concluir la senaduría, “Rody” no sólo lo hace marcando diferencias con el petrismo, sino que también señala el camino hacia territorio seguro: la municipalidad de Capital. ¿Tal vez porque advierte que el cornejismo está en proceso devaluatorio? Una decisión fuerte, ¿necesaria?, que ha generado suficiente polémica en la Ciudad. Muchos de los que tienen o tenían intenciones de competir recalculan movimientos pues saben que se les hace muy difícil ir contra un exgobernador. ¿La disciplina partidaria será suficiente para contener tantas aspiraciones? O en todo caso, ¿será la puerta de salida que habilite el libro de pases o un festival de enroques?
Dos de punta
En el Gobierno, los dos ministros con intenciones de encabezar la fórmula provincial ya no ocultan la rivalidad que el cornejismo dejaba trascender hasta hace poco sólo en off hacia el exministro de Defensa. Esta semana, tanto Tadeo García Zalazar como Natalio Mema coincidieron en sumarse al pasatiempo preferido del Cuarto Piso y su zona de influencia: “Péguele a Petri”.
Ya sea en declaraciones públicas o desde las redes sociales, volvieron a insistir en el recurrente tackle de la lejanía de Petri y su ausencia de Mendoza. Pero, además, calificaron sus propuestas como generalizaciones “obvias”, sin datos ni precisiones (“política de café”) y golpearon allí donde creen puede surtir más efecto: la falta de gestión.
Peor aún, Tadeo utilizó la elipsis para describir -sin nombrarlo- como una especie de “charlatán de la política” o un productor demagógico de “títulos efectistas” que afecta el debate público. Una dura acusación del godoicruceño que busca levantar su perfil sólo asimilado a la gestión y la elaboración de políticas públicas. Con su escalamiento discursivo parece querer demostrar que, si es necesario ir al barro, allí también lo encontrarán.
Sin embargo, en el entorno de Cornejo siguen con preocupación las alternativas de esta especie de guerra de guerrillas desatada en el universo oficialista. En especial sobre las posibilidades de sus propios representantes en la contienda, pero también sobre un comportamiento que los asombra. Mientras Milei parece exhibir alguna baja de su consideración en las encuestas, Petri se mantiene. Una intriga que empieza a desvelar al gobernador.
Réplica petrista
Ante tal embestida, el propio Petri opta -estoico- por no contestar y continuar con su tarea de comparar la situación provincial con la de otras jurisdicciones para posar su ojo crítico. La última vez, fue sobre el nivel de las exportaciones, pero la novedad (como si hubieran recibido un guiño habilitante) es que sí lo hicieron los petristas que tampoco se quedaron callados. Entre ellos, los diputados provinciales Gustavo Cairo e Ismael Jadur, ahora dos escuderos con certificado de voceros, quienes retrucaron sobre la narrativa que el cornejismo pretende discutir: la gestión.
Luego de cuestionar que dos ministros se distraigan de sus obligaciones para hacer campaña por adelantado, señalaron déficits concretos como los resultados de las pruebas PISA de educación que, en general en todo el país, dejaron una foto preocupante.
Más allá de las polémicas, queda claro que la acelerada ofensiva, pero también la disposición a la contraofensiva inaugura una nueva etapa. Un tiempo que ya empieza a ser decisivo.
* El autor es periodista y profesor universitario.