Espacios de participación genuina o ¿sin espacios?

Los avances tecnológicos han sido significativos, sin embargo, aún no somos capaces de generar esos espacios de pertenencia y participación que necesitamos para una mejor convivencia democrática.

En tiempos donde invertimos tiempo, siempre y cuando convenga a nuestro proyecto personal, resulta difícil gestar y sostener espacios de participación ciudadana. La participación es poco genuina, trae sesgo.

Los mecanismos instrumentados para consultar a la ciudadanía ¿son suficientes? ¿Recibimos la información en tiempo y forma para poder comprender el proceso desde su inicio y detectar los posibles errores? ¿Es comprensible para cualquier ciudadano? ¿Cuánto tiempo debemos invertir para comprender y tomar posición?

¿Cómo reconocemos socialmente esa participación - desinteresada y/o interesada - en el bienestar de la comunidad que habitamos? o por el contrario ¿observamos ensañamiento por negar - descalificar la etiqueta que identifica ideologías enfrentadas?

En este sentido vale la pena conocer la propuesta de Héctor Poggiese sobre Planeamiento Participativo y Gestión Asociada, una metodología que se viene aplicando a una gran cantidad de casos, conocerla y aplicarla te lleva a querer que sea ese el camino para la construcción democrática, camino en el que todas las voces se sientan escuchadas, coincidencias y disidencias. Sin descalificar, sin silenciar. Generando los espacios necesarios de expresión y difusión. Sin esa difusión el sistema democrático se empobrece, crece la concentración de poder y el totalitarismo. Crece el desgano y se debilita el sentido de pertenencia, vagamos incansablemente en búsqueda de un lugar donde habitar y sentirnos parte.

Los avances tecnológicos han sido significativos, sin embargo, aún no desarrollamos las capacidades necesarias para darle un buen uso a estas tecnologías, por ahora somos esclavos de ellas o estamos aturdidos ante tanto ruido, aún no somos capaces de generar esos espacios de pertenencia y participación que necesitamos para una mejor convivencia democrática.

También estos dispositivos están afectando severamente la salud mental y no hemos reparado en esta situación. En este sentido trajo algo de esperanza encontrar el abordaje de la salud mental en el marco del Diplomado Internacional en Gestión del Hábitat Sostenible que imparte la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo, donde se gestaron experiencias de escenarios multi propósitos, necesarios para la resolución de problemas y crear nuevas formas de conocimiento-acción.

Sin respuestas, ni propuestas, solo interrogantes para encontrar horizontes posibles.

* La autora es arquitecta.

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