Las fuerzas iraquíes luchaban ayer contra los últimos reductos de resistencia del grupo Estado Islámico en Ramadi, estratégica ciudad perdida en mayo y cuya reconquista es esencial para el gobierno de Bagdad.
Las fuerzas iraquíes luchaban ayer contra los últimos reductos de resistencia del grupo Estado Islámico en Ramadi, estratégica ciudad perdida en mayo y cuya reconquista es esencial para el gobierno de Bagdad.
Un día después de haber ingresado en el centro de la ciudad, fuerzas lideradas por el cuerpo de élite antiterrorista (CTS) avanzaban hacia el edificio gubernamental de Ramadi, capital de la gran provincia iraquí de Anbar.
Docenas de familias que habían sido utilizadas por el EI como escudos humanos lograron huir, en medio de los intensos combates.
"Las tropas antiterroristas están ahora preparadas para ingresar en la zona de Hoz donde se halla la sede gubernamental", dijo un general de este cuerpo.
La toma de este recinto sería otro paso decisivo hacia el control total de Ramadi, cuya liberación completa tardará unos tres días en producirse, según dijo el martes un portavoz del CTS.
Las fuerzas gubernamentales, que han recibido apoyo aéreo de la coalición liderada por Estados Unidos, se mueven con muchas precauciones en esta devastada ciudad, cuyas desiertas calles están llenas de escombros y restos de metralla.
Además, al retirarse, los combatientes del EI suelen dejar bombas y artefactos explosivos al borde de las calles, listos para estallar.
Fuerzas iraquíes estiman que no más de 300 combatientes del EI permanecían escondidos en el centro de la ciudad.
“La caída de Ramadi es inevitable, nos acercamos al final. Será una dura lucha” dijo el portavoz de la coalición liderada por Washington, coronel Steve Warren.
Añadió que miles de civiles pueden hallarse aún retenidos en el interior de Ramadi.
Las familias que lograron huir salieron al paso de las unidades militares en Tal Mshahideh” en el este de Ramadi, informó un portavoz del consejo provincial, Eid Amash Al Karbuli.
El EI ha pasado de la ofensiva a la defensiva en Irak desde que tomó Ramadi en mayo.
En los últimos meses, ha perdido Tikrit y Baiji (al norte de Bagdad) ante las fuerzas gubernamentales y las Unidades de Movilización Popular, una coalición de milicias principalmente chiitas.
Pero estas últimas han permanecido al margen de la operación para reconquistar Ramadi, dado que se trata de un bastión sunita donde su implicación directa sería mal vista.
Una reconquista total de Ramadi supondría la mayor victoria de las tropas gubernamentales desde que cedieron ante la ofensiva yihadista en 2014.
El instituto especializado IHS Jane's, con sede en Londres, calculó el lunes pasado que el EI ha perdido en 2015 el 14% del territorio que conquistó el año pasado en Siria y en Irak.
El IHS Jane's, que se basa en informaciones obtenidas de redes sociales y de fuentes en ambos países, considera que la zona controlada por el EI se redujo en 12.800 kilómetros cuadrados entre el 1 de enero y el 14 de diciembre de 2015. El grupo yihadista sigue controlando 78.000 km2.
Según afirmó la semana pasada el ministro iraquí de Defensa, Jaled al Obeidi, las diversas operaciones llevadas a cabo por los fuerzas de seguridad iraquíes y sus aliados han permitido reducir el territorio que controla el Estado Islámico en Irak desde el 40% del país el año pasado, al 17% actualmente.
Sin embargo el grupo yihadista aún controla Mosul, la segunda ciudad de Irak, además de amplios territorios en la vecina Siria.
Varios ataques en Siria
Por otra parte el Estado Islámico (EI) lanzó ayer varios ataques contra zonas bajo el control del Gobierno de Bashar al Assad en la ciudad de Deir al Zur, en el noreste de Siria, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
Según la ONG con sede en Londres y una red de informantes in situ, al menos once militares sirios murieron y otros veinte resultaron heridos en este ataque, que desencadenó combates entre ambos bandos en distintas partes de la localidad.
Los yihadistas realizaron tres atentados con coches bomba contra el Ejército sirio en los alrededores del aeropuerto militar -ubicado en las afueras de la urbe-, el barrio de Al Hueiqa y la zona industrial, donde el EI logró avanzar.
Mientras, aviones de guerra efectuaron un total de 22 bombardeos contra distintas zonas de Deir al Zur, indicó el Observatorio, que no precisó la nacionalidad de los aparatos. Actualmente, la fuerza aérea del Ejército sirio, la de Rusia y la coalición internacional liderada por Estados Unidos desarrollan ataques aéreos contra posiciones del EI en la provincia de Deir al Zur.
Mortales ataques rusos
Los bombardeos rusos en Siria que se iniciaron hace tres meses son responsables de la muerte de cerca de 2.000 personas, de los cuales centenares de civiles, y constituyen posibles crímenes de guerra, según organizaciones no gubernamentales.
La aviación rusa utilizó “bombas de racimo” y bombas convencionales contra “zonas de viviendas con una fuerte densidad de población”, denunció Amnistía Internacional (AI) en un informe este jueves.
Un aspecto aún más inquietante, esos bombardeos estarían ocurriendo en zonas donde el grupo Estado Islámico no está presente, según otras organizaciones y expertos independientes, que confirmarían así las acusaciones occidentales.