Los presidentes Barack Obama y François Hollande rindieron homenaje el viernes a los soldados norteamericanos muertos en el Desembarco en Normandía en junio de 1944 durante una ceremonia en el cementerio de Colleville-sur-Mer, donde están enterrados 10.000 de ellos.
"Cuando el mundo les vuelva cínicos, deténganse un segundo y piensen en esos hombres", dijo el presidente estadounidense en este cementerio en el que se alinean interminables filas de cruces blancas.
"Caballeros, quiero que sepan que su herencia está en buenas manos", agregó dirigiéndose a los veteranos presentes, que instó a ponerse en pie entre aplausos.
"Omaha Beach, Normandía, fue la cabeza de puente de la democracia", dijo Obama, recalcando que la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial "modeló la seguridad y el bienestar" para el futuro.
"Hemos trabajo para transformar a los viejos adversarios en nuevos aliados. Hemos construido una nueva prosperidad. De Oeste a Este en Europa. De América del Sur a Asia del Sudeste: 70 años de movimientos democráticos se han propagado", sostuvo.
Antes, el presidente francés François Hollande homenajeó también a los soldados norteamericanos, afirmando que "Francia no olvidará nunca lo que debe a esos soldados y a Estados Unidos".
"Celebramos hoy una fecha memorable de nuestra historia, en la que nuestros dos pueblos se fundieron en un mismo combate, el de la libertad", dijo Hollande, que por la mañana había iniciado las conmemoraciones rindiendo homenaje a los 20.000 civiles muertos durante la batalla de Normandía.