El presidente estadounidense, Barack Obama, propuso ayer en Varsovia, capital de Polonia, un plan de seguridad de 1.000 millones de dólares para tranquilizar a sus aliados de Europa del Este, preocupados por la actitud de Rusia en Ucrania -cuyo ejército ha intensificado su ofensiva contra los separatistas pro rusos.
Esta "iniciativa para tranquilizar a Europa", que todavía tiene que ser aprobada por el Congreso estadounidense, también permitiría a los países que no forman parte de la OTAN, como Ucrania, Georgia y Moldavia, trabajar con Estados Unidos y sus aliados occidentales para construir sus propios sistemas de defensa, dijo la Casa Blanca.
Obama pidió a sus aliados europeos que aumenten el gasto militar, lamentando los recortes en esta área en Europa a causa de la crisis económica, en rueda de prensa tras reunirse con su homólogo polaco Borislaw Komorowski. El presidente estadounidense también pidió a Rusia que "use su influencia" ante los separatistas pro rusos en el este de Ucrania para que cesen sus ataques a las tropas gubernamentales, e impidan la llegada de combatientes y de armas a la región.
Advirtió que una nueva "provocación" rusa en Ucrania podría acarrear nuevas sanciones económicas. Obama estimó que sus esfuerzos para restaurar la confianza con Moscú habían quedado anulados por la actitud del presidente ruso, Vladimir Putin, en Ucrania. "Es justo decir que la reconstrucción de la confianza tardará un tiempo", comentó al respecto.
La OTAN indicó ayer que Rusia había retirado la mayoría de los 40.000 soldados que había desplegado cerca de la frontera con Ucrania, y que los que quedaban se preparaban para la retirada. En Ucrania, las fuerzas ucranianas intensificaron ayer su ofensiva contra los separatistas pro rusos en los alrededores del bastión pro ruso de Slaviansk, donde murieron 2 soldados y 42 resultaron heridos según Kiev, y en la región de Lugansk, donde la aviación ucraniana "eliminó" a varios separatistas, según el presidente saliente Olexandre Turchinov. La ofensiva lanzada desde hace casi dos meses por Kiev ha dejado más de 200 muertos entre los insurgentes, las tropas ucranianas y la población civil.
En los últimos días se ha intensificado ante la perspectiva de la ronda de contactos diplomáticos que ha empezado con la llegada del presidente de Estados Unidos a Polonia. Obama participa en las celebraciones del 25º aniversario de las primeras elecciones democráticas de Polonia, ex miembro del bloque soviético, tras la caída del comunismo.
Su presencia es especialmente simbólica teniendo en cuenta la crisis ucraniana que enfrenta a Moscú con las capitales occidentales. El presidente estadounidense se entrevistó durante la tarde de ayer sobre la crisis ucraniana con una decena de dirigentes de Europa central y oriental.
Sus homólogos francés y alemán, François Hollande y Joachim Gauck, estarán en Varsovia hoy. El presidente electo de Ucrania, Petro Poroshenko, llegó el lunes a la tarde, en su primer viaje al extranjero desde su elección. El líder ucraniano se reunirá hoy en la mañana con Obama. En señal de su decidido apoyo al nuevo régimen de Kiev, una ayuda militar estadounidense a Ucrania podría ser anunciada. Poroshenko asistió anoche a la entrega del Premio Solidaridad, creado por Polonia, al líder histórico de los tártaros de Crimea, Mustafa Djemilev, en el castillo de Varsovia.