El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cerrará su gira por tres países tras las elecciones de Estados Unidos de la misma forma que la comenzó: asegurando a líderes de todo el mundo que la democracia estadounidense no está rota y que todo irá bien cuando el republicano Donald Trump le suceda en el cargo el año que viene.
Obama llegó ayer a Perú y se quedará hasta hoy para hacer una última aparición en la cumbre anual de Asia-Pacífico. Sin embargo, las preocupaciones globales sobre el próximo ascenso de Trump a la presidencia de la primera potencia del mundo tras su inesperada victoria la semana pasada en las elecciones de Estados Unidos será un tema clave en las reuniones de Obama.
La cuestión planeó sobre las interacciones del presidente con otros jefes de gobierno esta semana en Atenas y Berlín.
Era probable que Obama haya abordado el tema anoche en su reunión privada con Pedro Pablo Kuczynski, que asumió este año la presidencia de Perú.
El viernes, antes de su llegada por la noche a la capital peruana, Kuczynski advirtió que las elecciones presidenciales indican una creciente hostilidad contra el libre comercio que amenaza la economía global.
El presidente de Perú dijo a los delegados reunidos para el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) que el comercio global dejó de crecer en los últimos dos años, y eso sólo empeorará si los países cercan sus economías, como ha prometido hacer Trump con un programa que pide poner los intereses estadounidenses por encima de todo.
Contra el proteccionismo
Sin mencionar a Trump por su nombre, el mandatario afirmó que es fundamental que el comercio vuelva a crecer y que se derrote al proteccionismo.
Obama lleva un tiempo diciendo que la globalización está aquí para quedarse y que los gobiernos deben enfrentar los temores de su población sobre lo que supone para ellos una economía cambiante.
El aún presidente de Estados Unidos apoya los acuerdos comerciales como forma de impulsar las exportaciones estadounidenses y crear empleos a nivel interno, y el acuerdo del TPP era una pieza clave en su estrategia de virar los intereses estadounidenses hacia Asia para aprovechar los crecientes mercados de la región y al mismo tiempo servir de contrapeso a la creciente influencia de China en la región.