Nueva temporada: el volumen de cosecha de damasco y cereza, en baja
El IDR estimó una caída del 24% y 60% respectivamente para este período. Productores creen que “algo” se podrá exportar.
Nueva temporada: el volumen de cosecha de damasco y cereza, en baja
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Esta temporada se estima que se alcanzará una producción de 2.346 toneladas de cereza, lo que implica una caída del 60% con respecto a la temporada anterior, cuando se contabilizó un total de 5.900 toneladas. No obstante, el último año la producción fue extraordinaria y actualmente se está retornando a parámetros normales.
Igualmente, el pronóstico del Instituto de Desarrollo Rural (IDR) estimó una producción de 5.792 toneladas de damasco, cuando la última cosecha significó una producción de 7.948 toneladas lo que implica una merma del 24%, que de acuerdo con la ingeniera Cecilia Fernández, del Instituto de Desarrollo Rural de la Provincia, responde a la incidencia de las heladas y a la erradicación de fincas (17% de la merma).
Estas caídas, particularmente la de la cereza, se dan en el marco de los anuncios de nuevas oportunidades para exportar que tienen los productores, por un tipo de cambio que les resulta aún más competitivo y la visita de funcionarios chinos interesados en ver la calidad de la producción local para admitirla en sus mercados.
No obstante la merma, el calibre de las cerezas y la posibilidad de que no exista una cantidad de precipitaciones en el futuro que "raje" la fruta, entusiasman al sector sobre las posibilidades de un rendimiento dentro de los parámetros normales, de entre 2.000 y 3.300 toneladas.
Volver a trabajar para lograr un producto exportable
Diego Aguilar, presidente de la Cámara de Cerezas de Mendoza coincidió con el pronóstico estimado por el IDR y señaló que este año habrá una marcada diferencia con respecto al anterior ya que el Valle de Uco sufrió la presencia del Viento Zonda durante aproximadamente una semana, lo que tuvo un efecto negativo en la polinización y en el cuaje de la fruta, a diferencia de lo que sucedió en el Oasis Norte, en donde la producción fue mayor. Aun así, "se mantienen los valores normales", explicó el productor.
Por otro lado, Aguilar celebró la visita de inspectores de los organismos fitosanitarios chinos en la provincia, para comenzar con el proceso que les permitirá lograr el visto bueno del país asiático y abrir paso en ese mercado. "Después de ocho años conseguimos que las autoridades nacionales y provinciales se pusieran de acuerdo con los organismos chinos y, es apenas un comienzo pero abre puertas a un mercado que maneja precios mucho más atractivos que otros", agregó.
Según el productor, mientras que la primicia en Inglaterra y Emiratos Árabes, por ejemplo, se vende a 8 dólares por kilo, en China llega a los 12 dólares, y mientras avanza la temporada los precios caen pero la relación se mantiene, siempre en un 30% mejor a favor del gigante asiático.
Sin embargo, esta situación plantea un desafío importante para los productores, que tendrán que manejar una excelente calidad, "porque no existe mercado más cercano", y si la fruta no está en óptimas condiciones, el fracaso está asegurado.
En este panorama, actualmente los volúmenes en la provincia no alcanzan a cubrir los requerimientos de un mercado tan grande, y se necesita reinvertir en el mejoramiento de los mismos, y en los últimos 15 años se perdieron 800 hectáreas, aunque los volúmenes se han logrado mantener gracias a plantaciones autofértiles, con mayores rindes.
"Hace 40 años la cereza se plantaba para exportar, pero el atraso cambiario hizo que se viera el mercado interno como una posibilidad atractiva, y algunos productores se volcaron directamente al mercado local, ahora todos quieren exportar por el aumento del dólar y la calidad no es exportable (buena firmeza)", comentó el empresario.
Aguilar ponderó la línea de crédito a tasa subsidiada que les acercó el Ministerio de Economía de la provincia, a través del IDR, con la que están trabajando en la reconversión de montes, para lograr variedades nuevas, autofértiles, que produzcan más y con la tecnología adecuada para lograr una calidad óptima, capaz de viajar al mercado más lejano que existe para los productores mendocinos.
El damasco podría caer aún más que lo estimado
A diferencia de las cerezas, el damasco le tiene que sumar a los pronósticos de caída, el hecho de que a principios de esta semana la zona sur se vio afectada con la caída de piedra. De acuerdo con Carlos Achetoni, presidente de Federación Agraria Argentina, y productor de dicha zona, todavía falta estimar los daños reales, pero la merma podría ser muy superior al 24% estimado.
"En los sectores en donde haya afectado el granizo, va a quedar desmejorada la fruta", comentó el empresario, lo que también afecta las posibilidades de exportación que tienen los productores.
Por otro lado, se espera que el precio tienda a la alza porque la paridad cambiaria está muy por encima de años anteriores y se espera que el damasco turco, si es que ingresa en el país, no lo haga a precios que compitan con los nacionales, sumado a esto, "la demanda internacional va a hacer que el precio traccione hacia arriba".
Mesas frutihortícolas para discutir problemas del sector
La ingeniera Fernández coordina mesas en los oasis provinciales, en donde se reúnen todos los actores del sector, representados por los titulares de las diferentes cámaras de frutas y hortalizas de la provincia, a fin de "conocer las problemáticas, los intereses y las líneas de accione posibles".
Según explicó Fernández, a partir de allí surgió el Plan de Mejora Frutihortícola, con el objetivo de reconvertir la producción hacia una más tecnificada y que permita obtener variedades que el industrial y el empacador comprarán.
Además de las cámaras empresarias y del IDR, participan de la mesa la Dirección de Agricultura y Contingencias Climáticas, el INTA e Irrigación.
"Hace un mes y medio nos solicitaron del Valle de Uco y la primera mesa se hizo en Tunuyán, luego en Tupungato y la próxima reunión estimamos que se hará en San Carlos", señaló Fernández. De acuerdo con la ingeniera se trata de que las mesas se hagan por zona, pero que las reuniones se den en diferentes departamentos cada vez.