21 de diciembre de 2016 - 00:00

No se vislumbra una crisis rusa-turca

El asesinato del embajador ruso en Turquía, interpretado por ambas partes como una “provocación” para socavar sus relaciones apenas restablecidas, probablemente no creará una nueva crisis entre dos países socios que buscan superar sus divergencias sobre el conflicto sirio.

Tras el asesinato de Karlov, abatido a balazos por un policía turco en Ankara, el presidente Recep Tayyip Erdogan telefoneó a su homólogo ruso Vladimir Putin. De paso, el jefe del Estado ruso anunció, con el acuerdo turco, el envío de investigadores a Ankara para intentar identificar a los instigadores del asesinato.

Y, sobre todo, el presidente ruso definía claramente lo que considera como objetivo de este asesinato: “perturbar la normalización de las relaciones ruso-turcas”.

La prensa rusa era unánime al considerar que el asesinato de Karlov no afectaría estas relaciones. “Rusia y Turquía ya declararon que esta tragedia no hizo más que unirlos”, resumía un diario on line. “Los rusos no van a culpar a los turcos pero van a buscar aprovecharlo para obtener réditos más importantes” en el contexto sirio, estimó James Nixey, experto del centro Chatham House.

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