"Deternernos a pensarnos", dice con calma Mariano. Ese es -dentro del ruido contemporáneo- un espacio para habitar. Por eso, en su personal conjunción, el músico y psicoanalista propone escuchar las "Voces internas".
"Deternernos a pensarnos", dice con calma Mariano. Ese es -dentro del ruido contemporáneo- un espacio para habitar. Por eso, en su personal conjunción, el músico y psicoanalista propone escuchar las "Voces internas".
Él, que estudia piano desde los 5 años y que se ha formado en filosofía y psicoanálisis lacaniano, quiso plantear una experiencia social: "Poner el picoanálisis fuera del consultorio".
A su vez, pensó en la música como un espectáculo envolvente y profundo, enhebrado de pensamientos y palabras ritmados por su lectura de Nietzsche, Heidegger, Foucault y Lacan.
El acto creador es una oportunidad de reordenar las piezas posicionándose en otro lugar. "Voces internas", pues, comienza con audios que deslizan conceptos. Las proyecciones, además, llevan el fluir de situaciones cotidianas que Mariano, al piano, despliega en sus composiciones.
Así, abre un espacio, propicia una escena de juego, creatividad y posible metaforización, a través de la asociación de un discurso que incluye sonidos, música, imágenes y palabra.
Esta síntesis propia comenzó en 2007, cuando subió a escena su primer espactáculo. A "Estrategia que nos une", le siguió "Trasmundos" y "La ilusión del deseo".
Ahora, en "Voces Internas", el pianista y compositor incluye el lenguaje audiovisual como soporte expresivo de sus obras. Comparte, una vez más, el diseño de proyecciones junto a Yvan Conna.
Hoy, a las 21.30, en el Teatro Quintanilla. La entrada tiene un valor de $ 80.