Durante décadas, el colapso de la civilización maya se explicó principalmente por la sequía que afectó a Mesoamérica entre los siglos VIII y XII. Sin embargo, un nuevo estudio propone una interpretación mucho más compleja: el clima fue importante, pero no fue el único ni el principal factor que determinó qué comunidades sobrevivieron y cuáles fueron abandonadas.
La investigación, desarrollada por especialistas de universidades de Reino Unido, Irlanda y Estados Unidos, analizó la evolución de 294 asentamientos mayas en Belice entre los años 700 y 1600, combinando registros arqueológicos con datos paleoclimáticos.
El colapso no ocurrió al mismo tiempo en todo el territorio
Uno de los hallazgos más relevantes es que el despoblamiento fue profundamente desigual. Durante el siglo IX, considerado el período más crítico del colapso clásico, 153 de los 294 asentamientos fueron abandonados.
Las diferencias regionales fueron notables:
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En la meseta de Vaca, el 92% de los asentamientos desapareció antes del año 900.
En las montañas Maya, el abandono alcanzó el 100%.
En la región del Río Hondo, al norte de Belice, solo el 29% de las comunidades fue abandonado en ese mismo período.
Paradójicamente, el norte era una de las zonas más secas del país, lo que cuestiona la idea de que menos lluvia implicaba automáticamente un mayor colapso.
El verdadero factor fue el acceso al agua permanente
Los investigadores concluyen que la variable más importante para explicar la supervivencia de las ciudades mayas fue la disponibilidad de ríos, lagunas y humedales permanentes, capaces de suministrar agua incluso durante largos períodos de sequía.
Los asentamientos ubicados alrededor de la laguna de New River, la mayor masa de agua de Belice, permanecieron habitados durante más de mil años. Sitios como Lamanai, Ka'kabish y Coco Chan solo fueron abandonados tras la llegada de los españoles en el siglo XVI.
La diferencia era comparable a enfrentar una sequía con dos recursos distintos: depender únicamente del agua de lluvia o contar con un pozo que nunca se seca.
Cómo se adaptaron las distintas comunidades mayas
Lejos de responder de la misma manera, cada región desarrolló estrategias específicas para gestionar el agua según su entorno.
En las zonas del interior kárstico, donde escaseaban los ríos permanentes, las comunidades construyeron:
En las tierras bajas y pantanosas, en cambio, aprovecharon los ecosistemas acuáticos mediante:
Algunos de estos complejos hidráulicos todavía pueden identificarse en sitios arqueológicos como Chau Hiix y el pantano de Cobweb.
Un cambio de paradigma para entender el mundo maya
El estudio también introduce nuevas herramientas estadísticas para reconstruir el proceso de despoblamiento, utilizando análisis de riesgo relativo y conglomerados que permiten comparar regiones sin depender únicamente de la cantidad de yacimientos conservados.