8 de septiembre de 2026 - 17:30

Una terrible sequía destruyó todas las civilizaciones a su alrededor, pero ellos sobrevivieron más de 900 años: el descubrimiento sobre los pueblos mayas

Una investigación sobre 294 asentamientos de Belice revela que las ciudades mayas no desaparecieron de forma uniforme.

La investigación, desarrollada por especialistas de universidades de Reino Unido, Irlanda y Estados Unidos, analizó la evolución de 294 asentamientos mayas en Belice entre los años 700 y 1600, combinando registros arqueológicos con datos paleoclimáticos.

El colapso no ocurrió al mismo tiempo en todo el territorio

Uno de los hallazgos más relevantes es que el despoblamiento fue profundamente desigual. Durante el siglo IX, considerado el período más crítico del colapso clásico, 153 de los 294 asentamientos fueron abandonados.

Las diferencias regionales fueron notables:

  • En la meseta de Vaca, el 92% de los asentamientos desapareció antes del año 900.

  • En las montañas Maya, el abandono alcanzó el 100%.

  • En la región del Río Hondo, al norte de Belice, solo el 29% de las comunidades fue abandonado en ese mismo período.

Paradójicamente, el norte era una de las zonas más secas del país, lo que cuestiona la idea de que menos lluvia implicaba automáticamente un mayor colapso.

El verdadero factor fue el acceso al agua permanente

Los investigadores concluyen que la variable más importante para explicar la supervivencia de las ciudades mayas fue la disponibilidad de ríos, lagunas y humedales permanentes, capaces de suministrar agua incluso durante largos períodos de sequía.

Los asentamientos ubicados alrededor de la laguna de New River, la mayor masa de agua de Belice, permanecieron habitados durante más de mil años. Sitios como Lamanai, Ka'kabish y Coco Chan solo fueron abandonados tras la llegada de los españoles en el siglo XVI.

La diferencia era comparable a enfrentar una sequía con dos recursos distintos: depender únicamente del agua de lluvia o contar con un pozo que nunca se seca.

Cómo se adaptaron las distintas comunidades mayas

Lejos de responder de la misma manera, cada región desarrolló estrategias específicas para gestionar el agua según su entorno.

En las zonas del interior kárstico, donde escaseaban los ríos permanentes, las comunidades construyeron:

  • Grandes reservorios de agua.

  • Terrazas agrícolas para conservar la humedad del suelo.

En las tierras bajas y pantanosas, en cambio, aprovecharon los ecosistemas acuáticos mediante:

  • Canales de drenaje y riego.

  • Diques.

  • Sistemas de agricultura sobre humedales.

Algunos de estos complejos hidráulicos todavía pueden identificarse en sitios arqueológicos como Chau Hiix y el pantano de Cobweb.

Un cambio de paradigma para entender el mundo maya

El estudio también introduce nuevas herramientas estadísticas para reconstruir el proceso de despoblamiento, utilizando análisis de riesgo relativo y conglomerados que permiten comparar regiones sin depender únicamente de la cantidad de yacimientos conservados.

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