Un turista estadounidense de 29 años murió tras ser alcanzado por un rayo mientras realizaba senderismo en el monte Etna, Italia. El hombre, originario de Kansas, se encontraba en una zona restringida debido a la reciente e intensa actividad explosiva del volcán más grande de Europa.
El impacto ocurrió la noche del domingo en el área de Rocca Capra, a unos 1.400 metros de altura. El joven excursionista recorría una zona árida y expuesta por encima de la línea de árboles cuando fue alcanzado por la descarga eléctrica. Tras el incidente, un equipo de rescate en helicóptero localizó el cuerpo, pero el personal médico solo pudo certificar el fallecimiento en el lugar.
El riesgo eléctrico frente a la amenaza volcánica
La montaña atraviesa un periodo de actividad persistente que comenzó el pasado 6 de agosto, un fenómeno calificado como poco habitual por los especialistas debido a su prolongada duración. Esta fase eruptiva en el cráter Vorágine ha generado fuentes de lava, emisiones de ceniza y temblores volcánicos constantes registrados por el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología. La situación obligó a cerrar el aeropuerto de Catania durante gran parte de la semana pasada, afectando a cientos de vuelos.
Aunque la atención pública suele centrarse en el flujo de lava y las nubes de ceniza, las autoridades italianas señalan un dato estadístico revelador: en las últimas décadas, los rayos han causado más víctimas fatales en el Etna que las erupciones. De hecho, los últimos fallecimientos directamente relacionados con la actividad eruptiva del volcán más activo de Europa se remontan a 1987.
Una imprudencia mortal
El volcán, situado en la costa oriental de Sicilia, es vigilado permanentemente por el Observatorio Etneo debido a su dinámica de magma interna. El vulcanólogo Salvatore Caffo, exdirector del Parque del Etna, advirtió que muchos visitantes ignoran las restricciones de seguridad motivados por la curiosidad. «La curiosidad es legítima, no la imprudencia», expresó el especialista al señalar que acercarse demasiado a la lava es un riesgo innecesario.
La víctima se encontraba en una de las laderas que habían sido cercadas para proteger a los excursionistas de los peligros derivados de la desgasificación y las coladas. El ascenso a zonas prohibidas durante episodios de inestabilidad climática incrementa la vulnerabilidad en las partes altas del volcán, donde no existe protección natural contra las tormentas. Las autoridades italianas mantienen el cierre de amplias zonas de la ladera mientras continúa el registro de niveles elevados de temblor volcánico