Un adolescente de 14 años mató a siete personas, entre ellas, sus dos abuelos y un grupo de profesores, tras un tiroteo en una escuela y una casa al norte de Bangkok, Tailandia. El atacante finalmente se suicidó con la misma arma.
El atacante de 14 años luego se quitó la vida. Tenía aún más de 30 balas cargadas. Además, asistieron a decenas de heridos.
Un adolescente de 14 años mató a siete personas, entre ellas, sus dos abuelos y un grupo de profesores, tras un tiroteo en una escuela y una casa al norte de Bangkok, Tailandia. El atacante finalmente se suicidó con la misma arma.
Según las autoridades locales, además hubo 30 heridos, de los cuales nueve permanecen en estado crítico.
El informe del primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, que se desplazó al lugar del suceso, en la provincia de Nonthaburi, coincide con los últimos datos de la Policía tailandesa, que aclaró que no hay ningún estudiante entre las víctimas mortales, al contrario de lo que se había informado previamente.
El mandatario tailandés también reveló que, según las investigaciones, el "estrés académico" pudo haber motivado el tiroteo.
Asimismo, Anutin señaló que el estudiante de 14 años que perpetró el ataque "aún tenía más de 30 cartuchos de munición" y que, "de no haberse suicidado, podría haber herido a muchas más personas".
Luego de la matanza en el colegio, hallaron muertos en su casa a los abuelos del presunto homicida, quien se quitó la vida en el incidente.
El arma de fuego empleada era una pistola compacta registrada a nombre del abuelo del sospechoso, un antiguo profesor -se desconoce si del centro atacado, según avanzo en un primer momento el viceministro de Interior, Polapee Suwunchwee.
El primer ministro precisó que el ataque "parece haber sido cuidadosamente planeado" y apuntó a que "de la reconstrucción de los hechos se presupone una clara secuencia de acciones y objetivos específicos".
En paralelo, la escuela anunció un cierre temporal y suspensión de clases presenciales hasta el lunes 17 de agosto, para colaborar con las investigaciones policiales, según un comunicado difundido por la institución académica en redes sociales.
El colegio en cuestión es un prestigioso centro educativo situado unos 15 kilómetros al noroeste de la capital tailandesa y dedicado a alumnos de entre 12 y 18 años. Pertenece a una de las redes de escuelas públicas más prestigiosas y antiguas del país, a las que han asistido altos cargos políticos.
Tailandia cuenta con un elevado índice de armas de fuego por habitante y los tiroteos no son inusuales.
El personal del Ejército y la Policía tiene fácil acceso a ellas y las normativas son laxas y anticuadas para su adquisición por parte de la población civil.
El primer ministro indicó que una de sus "tareas pendientes es promulgar la nueva ley sobre armas" que "todavía está en proceso".
En febrero pasado, la directora de una escuela de Hat Yai, en el sur de Tailandia, murió en otro tiroteo, después de que un hombre irrumpiera a tiros en el centro y tomó como rehenes a profesores y alumnos, que luego fueron liberados.