El diplomático argentino Rafael Grossi obtuvo su mejor desempeño hasta el momento en la votación indicativa secreta del Consejo de Seguridad para definir la sucesión de António Guterres al frente de la Secretaría General de Naciones Unidas.
El titular del OIEA sumó nueve apoyos clave y quedó en una posición de privilegio para suceder a António Guterres, respaldado por la Casa Blanca.
El diplomático argentino Rafael Grossi obtuvo su mejor desempeño hasta el momento en la votación indicativa secreta del Consejo de Seguridad para definir la sucesión de António Guterres al frente de la Secretaría General de Naciones Unidas.
El actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) se afianzó en el segundo lugar de las preferencias tras sumar nueve respaldos, cuatro rechazos y dos votos sin opinión.
Con este resultado, Grossi alcanzó por primera vez los nueve votos favorables mínimos requeridos para aspirar a la recomendación oficial ante la Asamblea General, igualando además en cantidad de rechazos a la postulante costarricense Rebeca Grynspan, quien encabezó la consulta con 11 apoyos.
Detrás de ambos candidatos se ubicaron la excanciller guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett con ocho votos, la emiratí Lana Zaki Nusseibeh con siete, Olara Otunnu con cuatro, María Fernanda Espinosa con dos e Ivonne Baki con un apoyo.
A pesar del avance del candidato argentino, el nombramiento definitivo continúa frenado por las diferencias geopolíticas entre las principales potencias. Mientras que la Casa Blanca apoya la candidatura de Grossi, China y Rusia empujan la designación de una candidata mujer, respaldadas en la declaración adoptada por el bloque BRICS sobre la representatividad de género en la conducción del organismo.
Asimismo, la estrategia estadounidense en favor de Grossi enfrenta complejidades multilaterales vinculadas a la postura del Reino Unido frente al histórico reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas por parte de Argentina.
Aunque ni Grossi ni Grynspan registraron vetos confirmados, debido a que los miembros permanentes no utilizaron papeletas de color en esta ronda, la negociación diplomática entre Washington y Beijing deberá resolverse antes de que concluya el mandato de Guterres.