El arzobispo de Rabat, Cristóbal López Romero, sorprendió al anunciar su retiro de la posibilidad de ser el próximo Papa, a solo cuatro días del inicio del cónclave. En declaraciones al diario Il Messaggero, aseguró no tener "ninguna ambición" y criticó el "sabor de poder" que rodea al Vaticano y a quienes buscan ese puesto.
La decisión de Cristóbal López Romero y su crítica al Vaticano
En una medida inusual, el cardenal de 72 años, que comparte muchas de las opiniones de Francisco, anunció que, si fuera elegido, se retiraría a Sicilia.
"Nunca podría imaginarme en este papel", expresó López Romero, destacando que el papado "no tiene nada de deseable".
Según él, quienes desean ocupar este puesto lo hacen "por sed de poder", una declaración que generó repercusiones dentro de la Iglesia Católica.
En este contexto, Cristóbal López Romero no estaba entre los principales favoritos, aunque su postura refleja un punto de vista compartido por algunos sectores dentro de la iglesia.
El futuro de la Iglesia Católica: ¿Qué se espera del nuevo Papa?
A pocos días de la elección, los cardenales se encuentran en congregaciones generales discutiendo los retos que enfrentará el próximo Papa.
Uno de los temas que dominó las conversaciones fue la necesidad de encontrar un líder que brinde esperanza a un mundo en crisis.
En estas reuniones, se expresó la esperanza de que el futuro Papa sea "profético" y capaz de llevar "luz al mundo", un mensaje que resalta la necesidad de un pontífice que no se aísle en el "cenáculo", sino que lleve el mensaje del Evangelio a toda la humanidad.
En cuanto a los candidatos, la opinión está dividida. Algunos, como el arzobispo de Singapur, William Seng Chye Goh, opinan que el futuro Papa debe continuar el trabajo de Francisco, aunque "ningún Papa es perfecto".
En contraste, el arzobispo de Argel, Jean-Paul Vesco, expresó su esperanza de que el próximo Papa siga el ejemplo de Francisco, quien "abrió los brazos y el corazón" de la iglesia, abrazando a los más necesitados.