En las últimas horas, una joven denunció con una carta abierta en Twitter que no le permitieron el ingreso al Museo d’Orsay, uno de los espacios culturales más importantes de París, por llevar un escote y acusó al espacio de discriminación y sexismo.
Según las palabras de Jeanne, estudiante de literatura, un funcionario del lugar se acercó y le dijo “las reglas son reglas” y le ordenó que se cubriera el escote de su vestido, de marca Shein de 17 euros, si quería que le permitieran entrar al museo.
En su cuenta de Twitter, la joven escribió: “Al llegar a la entrada del museo, ni siquiera tuve tiempo de sacar mi boleto cuando la vista de mis pechos y mi vestido escotado sorprendió al agente a cargo de verificar las reservas”, escribió, acompañada por una foto de ella con el vestido. “Se fue, cantando 'ah, no, eso no será posible, eso no es posible, eso no funcionará. A estas alturas no tenía idea de que mi escote se había convertido en la causa de todo este drama”.
Además, explica que preguntó que estaba sucediendo, cuál era la razón por la que no podía ingresar y nadie le respondía, solo miraban su escote: “Pregunté qué estaba pasando pero nadie respondió. Miran mis pechos ... Realmente no entendí lo que estaba pasando”.
“En ningún momento nadie dijo que mis senos fueran un problema”, agregó, escribiendo que la amiga con la que estaba vestía un top corto que mostraba su abdomen, y otros visitantes del museo parecían estar vestidos para el clima cálido. “Cálmese, señora. Las reglas son reglas”, le dijeron, sin explicarle a qué reglas se referían.
Nadie se animó a decirle la razón del conflicto, hasta que con un movimiento de cabeza le hicieron notar que eran sus pechos. “Eso”, dijeron, mientras miraban la zona de conflicto detenidamente. La invitaron a ponerse un abrigo y si bien al principio se negó, terminó aceptando la sugerencia para no arruinar el paseo. Así, finalmente, con la zona de conflicto tapada, se le permitió entrar.
“Tenía la impresión de que todos miraban mis senos, yo no era más que senos. No soy solo un cuerpo. Su doble estándar no debería ser un obstáculo para mi acceso a la cultura y el conocimiento”.
Cuando la publicación se volvió viral, el museo tuiteó que se había enterado del incidente diciendo que lo “lamentaban profundamente”. Incluso, un funcionario del espacio llamó a Jeanne para dar lo que ella llamó “una disculpa muy sincera”.
Jeanne, quien dijo que estaba satisfecha con la llamada telefónica, agregó que el breve tuit de disculpas no reconoció la naturaleza “sexista y discriminatoria” de lo sucedido.