Pese al malestar de Argentina, la ciudad de Punta Arenas, ubicada en el extremo sur de Chile, quiere convertirse en un nuevo centro de abastecimiento o, en palabras de su alcalde, un "supermercado" para las islas Malvinas.
En la polémica feria de negocios, el alcalde de la ciudad chilena habló de las ganancias de la nueva ruta marítima, algo que Montevideo aprovecha hace años.
Pese al malestar de Argentina, la ciudad de Punta Arenas, ubicada en el extremo sur de Chile, quiere convertirse en un nuevo centro de abastecimiento o, en palabras de su alcalde, un "supermercado" para las islas Malvinas.
La apuesta de la Región de Magallanes quedó expuesta durante una feria de negocios, realizada este lunes y martes, que reunió a empresarios chilenos y representantes del archipiélago bajo usurpación británica con un objetivo concreto: captar para Punta Arenas parte del flujo comercial que actualmente llega a las Malvinas desde Montevideo, Uruguay.
En declaraciones a Diario Financiero, el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, resumió la estrategia con una frase que terminó definiendo el proyecto: “Vamos a ser como el gran supermercado, el gran Home Center de las Islas y sus habitantes”.
Según sus cálculos, el mercado malvinense podría representar un movimiento superior a los 20 millones de dólares anuales, una cifra que considera significativa para la economía de Magallanes y, especialmente, para las pequeñas y medianas empresas locales.
En la rueda de negocios hubo representantes de distintos sectores de las islas con más de 60 firmas magallánicas. La misión comercial fue impulsada por la Corporación de Desarrollo de las Islas Falkland (FIDC por sus siglas en inglés) y estuvo encabezada por su subdirectora general, Louise Ellis.
Los cerca de 5.000 habitantes de las islas Malvinas hoy reciben actualmente buena parte de sus productos desde Montevideo, una alternativa que implica mayores distancias y costos logísticos.
El alcalde chileno Radonich explicó que la intención es que los consumidores y empresas de las islas puedan encontrar en Magallanes productos que hoy deben trasladarse desde Uruguay.
“Si una familia quiere ampliar la casa o el baño, pueda comprar esos artículos acá; saldría mucho más barato que traerlos desde Uruguay”, ejemplificó el funcionario.
La británica Louise Ellis detalló que las empresas del archipiélago buscan proveedores para materiales de construcción, maquinaria, mobiliario, alimentos y bebidas, suministros agrícolas y ganaderos y combustibles.
También aparecen entre los productos solicitados alimentos congelados, cemento, madera y repuestos para vehículos.
Del lado chileno participaron empresas como Ferretería Bolt, Servinaut, Carnes Natales y Embotelladora Andina, entre otras firmas convocadas para cubrir las necesidades detectadas por los empresarios de las islas.
La metodología de la ronda también estuvo diseñada para favorecer a los proveedores locales. Según información difundida durante el encuentro, la FIDC entregó previamente los productos y servicios requeridos y el municipio convocó a empresas de esos rubros radicadas en Punta Arenas y la región.
La meta, de acuerdo con Radonich, es que el eventual negocio se traduzca en actividad y empleo para las pymes de Magallanes.
El proyecto comercial tiene un segundo componente decisivo: recuperar una conexión marítima directa entre Punta Arenas y las islas.
La administración de las islas contrató a la naviera chilena Easter Island, que proyecta operar con una embarcación de bandera chilena. El primer viaje está previsto para noviembre y permitiría establecer una alternativa de transporte mucho más directa que el actual circuito de abastecimiento vía Montevideo.
Punta Arenas y las islas mantuvieron durante décadas un vínculo marítimo que dejó de ser financieramente viable a comienzos de los años 2000. En 2025, la FIDC comenzó a estudiar junto con empresas privadas de las islas, navieras chilenas y el municipio la posibilidad de recuperar esa ruta.
Ahora, el showroom de negocios de esta semana funciona como una instancia para garantizar que exista carga comercial suficiente para sostener el nuevo servicio.
El desembarco comercial de Punta Arenas ocurre en un escenario especialmente sensible para Argentina.
En las últimas semanas, el gobierno de Javier Milei anunció procedimientos sancionatorios contra 45 personas y empresas a las que acusa de participar en actividades vinculadas con la exploración y explotación de hidrocarburos en las islas.
A ese contexto se sumaron cuestionamientos argentinos por operaciones aéreas vinculadas con Punta Arenas y las islas, mientras que el restablecimiento de la conexión marítima abrió una nueva discusión sobre el vínculo comercial entre Chile y el archipiélago.
Radonich, sin embargo, plantea el proyecto desde una perspectiva estrictamente comercial, al recordar que Punta Arenas intenta captar un intercambio que ya existe y que actualmente beneficia a Montevideo.
“Hoy las islas comercian a 100 km de Buenos Aires, en Montevideo. Uruguay y Chile adhieren al Mercosur y han apoyado la misma declaración”, declaró el alcalde de Punta Arenas.
Y agregó: “No comprendo la discriminación de que Montevideo sí pueda comerciar y Punta Arenas no”.