La campaña presidencial de Brasil entró en su última semana antes de la primera vuelta del domingo 4 de octubre con una inesperada controversia religiosa como uno de sus principales focos de discusión.
Una noticia falsa fue aprovechada por el presidente brasileño para sumar votantes católicos frente a la preferencia de los evangélicos por el hijo de Jair Bolsonaro.
La campaña presidencial de Brasil entró en su última semana antes de la primera vuelta del domingo 4 de octubre con una inesperada controversia religiosa como uno de sus principales focos de discusión.
El rumor sobre una supuesta intención de quitarle a Nossa Senhora Aparecida el título de "patrona de Brasil" involucró al candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro y llevó la disputa entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador al terreno del denominado voto religioso.
La versión que circuló en redes sociales sostenía que el hijo de Jair Bolsonaro impulsaría, en caso de llegar a la Presidencia, una iniciativa para retirar a la Virgen de Aparecida su condición de patrona del país. El senador negó esa posibilidad y afirmó que se trataba de una noticia falsa.
La controversia se originó a partir de la utilización fuera de contexto de declaraciones realizadas por Flávio en agosto, cuando dijo que, si llegaba a la Presidencia, uno de sus primeros actos sería decretar que Brasil “es del Señor Jesús Cristo”. A partir de esas palabras, publicaciones en redes sociales comenzaron a vincularlo con una supuesta iniciativa contra Nossa Senhora Aparecida.
Sin embargo, el proyecto de ley utilizado como sustento para esa versión no pertenece a la actual campaña. Se trata del Proyecto de Ley 2.623/2007, presentado por el entonces diputado Professor Victório Galli, que proponía modificar la denominación de la Virgen en una norma vinculada al feriado del 12 de octubre. La iniciativa fue archivada por la Cámara de Diputados en agosto de 2022.
Lula se refirió al rumor durante una entrevista y cuestionó la posibilidad de modificar el reconocimiento de Nossa Senhora Aparecida como patrona de Brasil. Cuando la periodista le señaló que se trataba de una noticia falsa, el presidente respondió que no sabía si podía considerarse así, aunque sostuvo que la cuestión circulaba con fuerza en las redes sociales.
“El dato concreto es que eso está en la red social muy fuerte”, afirmó Lula, quien agregó que Nossa Senhora Aparecida continuará siendo patrona de Brasil porque “el pueblo brasileño quiere y tiene fe”.
Flávio Bolsonaro, por su parte, desmintió que exista una propuesta de ese tipo y cuestionó a quienes difundieron la versión. El senador también apuntó a sectores vinculados con el Partido de los Trabajadores (PT) y contra la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB).
“Sé que el PT lleva varios días intentando difundir esta noticia falsa y, lamentablemente, con la ayuda de personas de la CNBB, lo han conseguido”, afirmó el candidato durante una entrevista.
La CNBB respondió que no produjo, autorizó ni participó en la elaboración o difusión de información falsa relacionada con la elección. La entidad sostuvo que las acusaciones sin hechos o pruebas afectan injustamente a la institución.
La Virgen es una de las principales figuras del catolicismo brasileño y su santuario, ubicado en Aparecida, en el estado de São Paulo, es uno de los grandes centros de peregrinación religiosa del país.
Lula conserva un respaldo importante entre los votantes católicos, mientras que Flávio Bolsonaro tiene una base especialmente significativa entre los evangélicos, un sector que incrementó su peso dentro del electorado brasileño durante las últimas décadas.
Según los datos suministrados para la campaña, entre los católicos Lula pasó del 43% al 48%, mientras Flávio avanzó del 27% al 29% en la primera vuelta. Entre los evangélicos, el presidente pasó del 23% al 27%, mientras el senador bajó del 49% al 46%.
La misma medición registró variaciones en una eventual segunda vuelta. Entre los católicos, Lula pasó del 46% al 50%, mientras Flávio se mantuvo en 37%. Entre los evangélicos, el senador pasó del 58% al 54% y Lula avanzó del 28% al 30%.
A menos de una semana de la votación, dos encuestas divulgadas el lunes 28 de septiembre muestran diferencias reducidas en un eventual balotaje.
El sondeo de Quaest, realizado entre el 24 y el 27 de septiembre sobre 2.004 personas, registra 42% para Lula y 42% para Flávio Bolsonaro en una eventual segunda vuelta. El margen de error es de dos puntos porcentuales.
El estudio de BTG Pactual/Nexus, realizado entre el 25 y el 27 de septiembre sobre 2.000 entrevistados, ubica a Lula con 46% y a Flávio con 44% en un eventual balotaje, también con un margen de error de dos puntos.
En la primera vuelta, en cambio, ambas mediciones muestran una diferencia mayor.
Según Quaest, Lula reúne 39% de las intenciones de voto frente al 34% de Flávio Bolsonaro. En el estudio anterior del mismo instituto, el presidente tenía 37% y el senador 33%.
BTG Pactual/Nexus ubica a Lula con 42% y a Flávio con 37%, frente a registros anteriores de 40% y 37%, respectivamente.
Si ningún candidato obtiene más de la mitad de los votos válidos en la primera vuelta del 4 de octubre, los dos más votados pasarán al balotaje previsto para el 25 de octubre.