24 de agosto de 2026 - 10:30

La Unión Soviética perdió 465 lingotes de oro en 1942, casi 40 años después un buzo encontró el tesoro y 5 siguen en el fondo del mar

Aunque rescataron 460 barras de oro de un buque hundido en 1942, el mercado de Londres las rechazó por falta de avales y cinco lingotes siguen en el abismo.

El 28 de abril de 1942, el crucero británico HMS Edinburgh zarpó de Murmansk cargado con 465 lingotes de oro de la Unión Soviética destinados al pago de suministros de guerra estadounidenses. Cuatro días después, tras ser gravemente averiado por ataques alemanes, el buque fue hundido deliberadamente en las heladas aguas del mar de Barents.

Durante casi cuarenta años, la fortuna de 1,5 millones de libras de 1942 permaneció inaccesible. Las tensiones de la Guerra Fría y las limitaciones tecnológicas congelaron los intentos de rescate. El panorama cambió en la década de 1970, cuando el alza del precio del oro impulsó un nuevo contrato bajo la premisa de que, si no había éxito, no habría paga.

El crucero británico en el que se perdieron los lingotes de oro.

El crucero británico en el que se perdieron los lingotes de oro.

¿Cómo fue el rescate del oro soviético hundido en el mar de Barents?

Para entrar, debieron cortar diez centímetros de blindaje de acero tras hallar bloqueado el agujero del torpedo. Trabajaron en medio de munición real y escombros. Ric Wharton, directivo de la firma de buceo, describió posteriormente las labores en el interior del casco como "el equivalente marítimo de un paseo lunar".

El consorcio liderado por Keith Jessop estudió los planos del HMS Belfast, buque gemelo del Edinburgh, para ubicar la sala de bombas sin usar explosivos. La operación exigió buceo de saturación: los buzos vivieron semanas en cámaras presurizadas, descendiendo al pecio dentro de una campana alimentada por cables umbilicales de gas y agua caliente.

¿Qué pasó con los 465 lingotes de oro hallados por los buzos?

El 16 de septiembre de 1981, el buzo John Rossier gritó por radio: "¡Encontramos el lingote, encontramos el lingote, encontramos el lingote!". Tras esa primera barra registrada como KP 0620, los buzos extrajeron 431 piezas antes de que un huracán detuviera la campaña de ese año.

Una segunda expedición en la década de 1980 recuperó 29 barras adicionales, completando un botín de 460 lingotes. Sin embargo, la burocracia impuso su ley: al carecer de documentos de comercio estándar, gran parte del oro entregado a los rescatadores tuvo que ser fundido por la Real Casa de la Moneda para acuñar soberanos o intercambiarse por barras autorizadas en el mercado de Londres. En el abismo aún quedan cinco lingotes abandonados.

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