Irán derribó un caza F-15E Strike Eagle de la Fuerza Aérea de Estados Unidos dentro de su territorio. No es un dato menor: se trata del primer avión de combate estadounidense abatido desde que comenzó en febrero la actual fase del conflicto con participación directa de Israel.
El episodio, todavía rodeado de zonas grises, abre múltiples interrogantes. El principal: el destino de la tripulación.
Dos personas viajaban a bordo del F-15E y, hasta el momento, no hay confirmación oficial sobre su estado, informó The New York Times.
La zona es hostil, con sistemas de defensa activos y capacidad iraní para atacar helicópteros o unidades de extracción. El Comando Central de Estados Unidos ya despliega grupos de trabajo en países cercanos como Irak y Siria, aunque intervenir directamente sobre territorio iraní implica un riesgo operativo extremo.
El Ejército iraní también lanzó una operación de búsqueda de los pilotos, informó la agencia de noticias oficial Fars. En una cadena pública, incluso, instó a la ciudadanía a entregar a la policía a cualquier “piloto enemigo” a cambio de una “valiosa recompensa”.
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Trump bombardea puentes en Irán y hace una dura promesa
Mientras tanto, en paralelo al derribo, la guerra siguió su curso y su escalada. El presidente Donald Trump celebró públicamente el bombardeo de un puente estratégico en la provincia iraní de Alborz, una vía clave en la conexión entre Teherán y el mar Caspio.
El ataque, que dejó muertos y decenas de heridos según medios locales, no fue simbólico: apuntó a cortar rutas logísticas utilizadas para el traslado de misiles y drones. Es decir, a debilitar la capacidad operativa de Irán en el terreno.
En respuesta, desde el Cuartel General Jatam al Anbiya, el mensaje fue directo: cualquier ataque contra infraestructura crítica (puentes, centrales eléctricas o instalaciones energéticas) será respondido con una intensidad “más devastadora que nunca”. La advertencia no se limita a Estados Unidos e Israel. También alcanza a los aliados regionales y a los países que albergan bases militares norteamericanas.
El propio Trump, en un mensaje que refuerza esa lógica de escalada, habló de “dos o tres semanas más” de ataques intensos y prometió llevar a Irán “de vuelta a la Edad de Piedra”.