Un barco de 499 toneladas y más de 66 metros de largo pasó de transportar atún entre islas de Maldivas a descansar en el fondo del océano Índico. La embarcación fue hundida deliberadamente en octubre de 2024 para crear un arrecife artificial, y las observaciones posteriores revelaron la presencia de tiburones, rayas y numerosos peces alrededor de su estructura.
La iniciativa se desarrolla en el atolón de Noonu, cerca del complejo Siyam World Maldives. Aunque hoy es posible bucear junto al antiguo carguero, el objetivo ambiental va más allá de ofrecer una nueva atracción: se busca que la superficie metálica sirva como base para la colonización de organismos marinos y la restauración de corales.
Un barco de 66 metros que terminó dado vuelta en el fondo del mar
La embarcación, construida en Japón durante la década de 1980, se utilizaba para trasladar atún maldivo a Malé y a instalaciones de procesamiento.
Antes del hundimiento, fue limpiada y preparada, y los responsables obtuvieron la autorización correspondiente para instalarla en un sector elegido del fondo marino.
Sin embargo, la operación tuvo un contratiempo. El aire acumulado dentro del barco hizo que se hundiera boca abajo, una posición inconveniente para la estabilidad y para las inmersiones.
Un equipo local de Miladhoo pasó varias semanas trabajando con cuerdas y enormes bolsas de aire hasta lograr girarlo.
Actualmente, la proa se encuentra a unos 10 metros de profundidad y la popa llega aproximadamente a los 24 metros. Esta disposición ofrece recorridos diferentes según la experiencia y certificación de los buceadores.
Los animales que comenzaron a ocupar el nuevo refugio
Los registros difundidos por el proyecto incluyen tiburones nodriza, tiburones limón, tiburones guitarra, rayas águila y rayas de aguijón, además de tortugas, morenas, meros y cardúmenes.
La estructura ofrece sombras, aberturas y superficies donde algunos animales encuentran refugio o alimento.
Estas observaciones son alentadoras, pero ver fauna alrededor del barco no demuestra por sí solo que haya aumentado la población regional de peces.
Un arrecife artificial puede atraer organismos de otras zonas, mientras que su aporte a la reproducción y a la biodiversidad requiere evaluaciones prolongadas.
Qué cambió en 2026 y cuál es el siguiente paso
Entre el 11 y el 15 de junio de 2026 se realizó la primera edición de Wreck to Reef, una actividad que reunió a buceadores y especialistas en conservación.
La propuesta contempla incorporar fragmentos de coral al pecio y seguir su evolución con el paso de los años.