15 de octubre de 2026 - 12:49

Un barco lleno de recuerdos: así fue la presentación del libro de Martina Fúnes

Editado por Edifyl, el libro de Martina Fúnes, compuesto por 30 crónicas publicadas en su mayoría en diario Los Andes, fue presentado en el marco de la Feria del Libro de Mendoza. Aquí, una invitación a la lectura de El barco pirata.

Periodista y profesor universitario

El barco pirata, treinta crónicas mendocinas, de Martina Fúnes y publicado por EDIFYL, la editorial de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, es un anecdotario familiar que, habilidad narrativa mediante, se convierte en una entretenida colección de relatos capaces de recrear las aventuras de niños y adolescentes mendocinos de las décadas de los 80 y 90.

Bajo esa fórmula en apariencia simple, Fúnes descubre su propio universo familiar (al que denomina “La Tribu”) como una particular usina creativa que, lejos de recuperar instancias personales, apunta a reflejar usos y costumbres de la época.

Las "aguafuertes mendocinas" de Martina Fúnes

Perfectamente los relatos aquí contenidos podrían agruparse como una suerte de “aguafuertes mendocinas”, pues si bien no apuntan a la crítica social ni a la descripción de sucesos históricos, termina siendo un ineludible punto de encuentro de generaciones en un lugar determinado: Mendoza.

Tal vez sin quererlo, la autora deja pistas, juegos, rituales, hábitos para el posterior rastreo sociológico o historiográfico, aunque —claramente— su intención es la pintura literaria aunque impregnada de la mirada periodística, propia de su formación, pero también del destino de muchos de estos textos, algunos de ellos publicados originalmente en Los Andes.

Un buen marco de público acompañó a la periodista y docente en la Feria del Libro de Mendoza.

Un buen marco de público acompañó a la periodista y docente en la Feria del Libro de Mendoza.

En la presentación del volumen en la reciente Feria del Libro, se puso en consideración que tantos recuerdos propios constituyen en alguna medida una especie de autobiografía, lo que supone —además— lidiar con el pudor de la exposición. Un obstáculo que, gracias al rigor en la construcción, la obsesión y el cuidado de los protagonistas reales (aun así, algunos claramente identificables) la elipsis y las licencias creativas permiten eludir.

La presentación de El barco pirata tuvo lugar en la sala Chalo Tulián, del Espacio Cultural Julio Le Parc. / Foto: Wálter Caballero / Los Andes

La presentación de El barco pirata tuvo lugar en la sala Chalo Tulián, del Espacio Cultural Julio Le Parc. / Foto: Wálter Caballero / Los Andes

Sin embargo, la autora confiesa que la inspiración de estas crónicas no tuvo otra intención que resguardar del paso del tiempo “aquellos momentos luminosos de la vida”. Una buena razón para hacer de la literatura un refugio capaz de preservar la memoria, aunque esta sólo sea el resultado de eventos personalísimos.

Sin pretensiones, pero con una simpleza por momentos conmovedora, la llaneza de las historias se convierte en un agradable paseo distribuido en el arbitrario cambio de las estaciones del año, que como en la vida real, invitan a la explosión de los sentidos, a la búsqueda introspectiva, a la melancolía compartida o el simple disfrute. En esa misma experiencia y el recorrido de sus páginas aparece ese valor compartido del que el costumbrismo es capaz.

El periodista Luis Abrego acompañó a Martina Fúnes en la presentación de su libro, el primero de la colección de No ficción de la editorial de Filosofía y Letras. | Foto: Wálter Caballero / Los Andes

El periodista Luis Abrego acompañó a Martina Fúnes en la presentación de su libro, el primero de la colección de No ficción de la editorial de Filosofía y Letras. | Foto: Wálter Caballero / Los Andes

Sin nostalgia, aunque sus ecos resuenan en cada capítulo, El barco pirata es una invitación a volver a los años inconscientemente luminosos de la niñez y la pubertad, que luego por imperio de las obligaciones y la rutina, una travesura o una simple transgresión juvenil es capaz de pintar un momento irrepetible. No se trata de una simple recopilación individual, sino de la recreación de un tiempo ¿perdido?

En todo caso, queda la certeza de que la historia también se puede contar desde la cotidianidad. Aún frente al embate de corsarios, tiburones y otros contrabandistas de los sentimientos.

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