Lo que debía ser una celebración para el cumpleaños de una niña se transformó en una de las peores pesadillas para un restaurante en A Coruña, España, donde el local fue víctima de una estafa tras la cual los comensales se fueron sin pagar la cuenta 7.000 euros, además de dejar graves destrozos materiales.
El evento fue planificado a principios de agosto, cuando la madre de la menor realizó una reserva entregando una señal inicial de 500 euros. No obstante, las pretensiones de la organizadora estaban lejos de ser modestas: solicitó un banquete para más de 80 invitados que incluyó barra libre de alcohol sin límite, marisco, carne a la brasa, aperitivos y torta.
La tensión comenzó a la una de la madrugada, momento en el que la dueña del restaurante solicitó a la organizadora el abono del saldo pendiente.
En lugar de saldar la cuenta, la mujer presentó excusas. Primero alegó haber tenido una discusión con su pareja, quien supuestamente debía pagar, y luego afirmó que simplemente no disponía de dinero en efectivo en ese instante.
Sin embargo, prometió que efectuaría una transferencia bancaria a lo largo de la madrugada para solventar los 7.000 euros restantes. Bajo este pretexto, un primer grupo de aproximadamente 40 comensales abandonó rápidamente el establecimiento, seguidos poco después por el resto de los asistentes.
Ante las crecientes sospechas de que se trataba de una estafa planificada, la dueña del restaurante decidió fotografiar la patente del automóvil de la madre por si resultaba necesario recurrir a la vía policial.
Al concluir la desbandada general de los invitados, el personal del restaurante se encontró con un panorama desolador: el local había quedado en pésimas condiciones, registrando serios daños materiales.
Al ver que la transferencia bancaria no llegaba, la dueña del local se puso en contacto con la clienta para advertirle que la denunciaría si no pagaba. La respuesta de la madre fue culpar al propio restaurante, excusándose en que supuestamente no se había cumplido con los servicios contratados.
Lejos de deponer su actitud, los organizadores realizaron graves amenazas contra la vida de la hostelera: "Les estuve llamando para que me hicieran la transferencia y me amenazaron con quemar el local y quemarme viva", relató horrorizada Carol a los medios locales.
Tras las graves amenazas recibidas y la cuantiosa pérdida económica el restaurante formalizó una denuncia y las fuerzas de seguridad ya han logrado localizar a la sospechosa, quien podría enfrentarse a cargos penales por un presunto delito de estafa.
Si bien la mujer se ha comprometido ante las autoridades a realizar un pago, ya ha advertido formalmente que se niega a abonar la totalidad de la cuenta.