Un jubilado finlandés descubrió que la casa unifamiliar de ladrillo rojo que él mismo construyó hace cuarenta y cinco años se encuentra en una ubicación única. Las autoridades municipales confirmaron que su terreno coincide con el centro geográfico exacto de la ciudad de Harjavalta.
Kari Sihvo levantó la propiedad en 1981 en una zona que en aquel entonces era un bosque deshabitado. Tras una serie de trágicos eventos familiares en su juventud, se instaló en la región y edificó la estructura prácticamente en soledad, sin sospechar el valor cartográfico de su ubicación.
¿Qué tragedia familiar llevó a los Sihvo hasta Harjavalta?
La razón por la cual Sihvo terminó habitando este punto preciso no se debió a una planificación urbana, sino a un accidente industrial en su pueblo natal, Kylmäkoski. El 22 de mayo de 1963, un incendio devastador consumió por completo la fábrica de clavos donde trabajaban sus padres, destruyendo también su hogar. Este siniestro obligó a la familia a emigrar hacia Harjavalta en busca de empleo en la carpintería local. Décadas después, al buscar un terreno para edificar, Sihvo eligió una parcela en esquina para evitar tener vecinos linderos, marcando involuntariamente el centro de la comunidad.
Para revestir las paredes de su nuevo hogar, Sihvo utilizó ladrillos provenientes de la fábrica de su antiguo pueblo. Tras completar la obra a finales de 1981, se mudó con su esposa Tarja y su hijo mayor. Trabajó durante tres décadas en la planta de Kemira, cruzando el río helado en invierno para asistir a su puesto laboral. Hoy, el hombre descansa en su jardín y descarta la posibilidad de mudarse: "¿Adónde iría desde aquí?", se pregunta.
¿Cómo se confirmó que su casa está en el centro geográfico de la ciudad?
El reciente hallazgo cartográfico no parece alterar la rutina del jubilado, quien prefiere pasar sus tardes cortando el césped y tocando la flauta en su terraza. La intersección de las calles Kotosuontie y Hakuninkatu, antes un área forestal aislada, es hoy oficialmente el núcleo de la comuna finlandesa. El punto matemático exacto medido por la ciudad se sitúa en el asfalto, a solo pasos de la entrada de la mítica casa de ladrillo rojo.