12 de agosto de 2026 - 10:54

En 1965 dos hermanas compraron una isla de 22 acres en Inglaterra y la convirtieron en su hogar: 40 años después hicieron algo inesperado

Roselyn y Evelyn Atkins vivieron casi 40 años en una isla privada de 22 acres para luego donarla íntegramente a una organización de vida silvestre.

En 1965, las hermanas Roselyn y Evelyn Atkins materializaron un sueño al comprar Looe Island, frente a la costa de Cornualles, por 22.000 libras. Conocida como St George's Island, el territorio de 22 acres se convirtió en su hogar durante casi cuatro décadas, transformándose de finca privada en un santuario protegido para especies terrestres y marinas.

Roselyn "Babs" Atkins y Evelyn "Attie" Atkins adquirieron la propiedad cuando Attie promediaba sus 50 años. Babs continuó trabajando en tierra firme durante los primeros once años para financiar el desarrollo de la finca, trasladándose definitivamente en 1976 tras su jubilación. Durante ese tiempo, la isla pasó de ser un terreno virgen a un experimento de vida autosustentable.

¿Cómo transformaron las hermanas Atkins su vida en la isla?

Attie se convirtió en productora de narcisos, mientras documentaba la historia de la isla en libros como We Bought an Island (1976). Los registros arqueológicos señalan siglos de actividad humana, incluyendo una capilla medieval dedicada a San Miguel y evidencia de contrabandistas, lo que otorgaba al paisaje una importancia cultural que trascendía el valor inmobiliario comercial.

Tras la muerte de Attie en 1997, Babs mantuvo la residencia en solitario hasta su fallecimiento en 2004. Ante la imposibilidad de proteger el ecosistema personalmente para siempre, Babs formalizó un testamento que legaba la totalidad de Looe Island al Cornwall Wildlife Trust. Esta decisión impidió que el paisaje cayera bajo una gestión de desarrollo intensivo.

¿Cómo se gestiona hoy la isla convertida en reserva natural?

Desde 2004, la organización gestiona el sitio como una reserva natural marina con acceso restringido a viajes organizados. La isla alberga actualmente la mayor colonia de cría de gaviotas de lomo negro de Cornualles, además de cormoranes y ostreros. Casi 700 gaviotas han sido marcadas desde 2010, permitiendo a los investigadores comprender mejor las poblaciones locales.

Investigaciones del Wildlife Trust en 2024 utilizan la isla como base científica estratégica. Durante dos décadas, se han realizado encuestas intertidales para registrar cambios en la distribución de especies y el avance de variedades invasoras bajo el contexto del cambio climático. El anillamiento de aves permite rastrear ejemplares jóvenes hasta el noroeste de España.

La gestión actual se apoya en datos científicos precisos en lugar de observaciones ocasionales. La herencia de las hermanas Atkins consolidó un ecosistema costero que evoluciona bajo protección permanente, integrando bosques, pastizales marítimos y arrecifes rocosos en un área de apenas nueve hectáreas rodeada de aguas protegidas.

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