20 de agosto de 2026 - 12:30

En 1960 Japón recibió 18 peces de regalo: seis décadas después se multiplicaron hasta 25 millones y causaron un desastre ambiental

El emperador Akihito pidió perdón tras descubrir que los 18 peces recibidos como regalo de amistad en 1960 se multiplicaron hasta alcanzar los 25 millones.

En octubre de 1960, el alcalde de Chicago, Richard J. Daley, entregó 18 ejemplares de pez bluegill al entonces príncipe heredero Akihito como símbolo de amistad. Lo que comenzó como un gesto diplomático en el Acuario Shedd terminó seis décadas después con una población descontrolada que amenaza los ecosistemas de Japón.

Solo quince de los dieciocho peces originales sobrevivieron el traslado desde Illinois hasta el foso del palacio imperial. Akihito, un estudiante de biología de los peces, pretendía criarlos en cautiverio, pero algunos ejemplares escaparon o fueron liberados deliberadamente en lagos como Ippeki y Biwa entre 1963 y 1966. El objetivo inicial era establecer una nueva especie de pesca deportiva y una potencial fuente de alimento.

¿Cómo se expandieron los 18 peces hasta convertirse en una plaga en Japón?

A pesar de que inicialmente los peces nativos controlaban la población de los recién llegados, el bluegill demostró una capacidad de adaptación superior. Estos peces comenzaron alimentándose de insectos y vegetación, pero pronto pasaron a consumir camarones y huevos de especies locales. A finales de la década de 1990, la especie ya estaba establecida en todo el país, afectando especialmente al Lago Biwa, el más grande de Japón.

Esta invasión provocó una caída drástica en la población de la carpa cruciana, un pez autóctono esencial para la elaboración del funazushi, un plato tradicional fermentado de la prefectura de Shiga. En 2002, el Ministerio de Medio Ambiente declaró formalmente al bluegill como una "especie exótica invasora". Las autoridades locales implementaron recompensas de tres dólares por kilogramo capturado y multas para quienes usaran estos peces como cebo.

¿Qué medidas tomó Japón y por qué pidió perdón el emperador?

El gobierno de Shiga llegó a invertir más de un millón de dólares en un solo año para retirar ejemplares de las aguas. En 2005, entró en vigor la Ley de Especies Exóticas Invasoras, que prohíbe la cría, transporte o liberación de bluegill sin autorización, aunque el comercio ilegal persiste. Una iniciativa local incluso promovió el consumo humano mediante recetas de pescado frito y encurtido.

El giro más inesperado ocurrió en 2007, cuando el ya emperador Akihito ofreció una disculpa pública por su papel en la introducción de la especie, un acto calificado como una "rara expresión de contrición". Aunque la pesca comercial masiva ha logrado reducir los números desde los picos registrados a mediados de la década de 2000, los 25 millones de descendientes de aquel regalo de Chicago siguen presentes en el ecosistema japonés.

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