Este miércoles 12 de agosto, durante el atardecer se vivió un eclipse solar total que pudo observarse en una estrecha franja del planeta, principalmente en Groenlandia, Islandia, el norte de España y una pequeña zona de Portugal.
Miles de personas han seguido en directo la franja de totalidad que cruzó el norte y este de la Península durante el atardecer.
Este miércoles 12 de agosto, durante el atardecer se vivió un eclipse solar total que pudo observarse en una estrecha franja del planeta, principalmente en Groenlandia, Islandia, el norte de España y una pequeña zona de Portugal.
En detalle, la franja de totalidad de este eclipse cruzó España de oeste a este y pasó por numerosas capitales de provincia, desde A Coruña hasta Palma, incluyendo Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza y Valencia.
Fuera de esta franja de totalidad, se pudo observar un eclipse parcial en gran parte de Europa, algunas zonas de Norteamérica y el noroeste de África.
Según datos oficiales, el máximo del eclipse se produjo a las 19:46 (hora España) cerca de Islandia, y la duración máxima de la totalidad fue de 2 minutos y 18 segundos.
La totalidad se producirá cuando la Luna se ubique exactamente entre el Sol y la Tierra y bloquee por completo el disco solar.
En los lugares alcanzados por la sombra lunar, el día se transformó momentáneamente en noche y fue posible observar la corona solar, la tenue atmósfera exterior del Sol que normalmente queda oculta por el intenso brillo de su superficie.
La Agencia Espacial Europea (ESA) confirmó que realizará una transmisión especial desde el Observatorio Astrofísico de Javalambre, en Teruel, España. La señal comenzará a las 19.30 de España, es decir, las 14.30 en Argentina, y se extenderá durante aproximadamente una hora y cuarto.
La transmisión podrá seguirse a través de los canales oficiales de la ESA y permitirá observar el avance del eclipse desde distintos puntos de Europa, además de contar con explicaciones de científicos y especialistas.
En Argentina, en cambio, el fenómeno no fue visible de manera directa y habrá que recurrir a las transmisiones en vivo en medios y redes sociales para seguirlo.
El recorrido de la sombra de la Luna atravesó Groenlandia, Islandia, el norte de España y una pequeña parte del noreste de Portugal. Otras regiones europeas pudieron observar un eclipse parcial, pero no experimentarán el momento en que el Sol queda completamente cubierto.
España tuvo un protagonismo especial porque fue la primera vez desde 1905 que un eclipse solar total pudo observarse desde el territorio continental español. La sombra avanzó de oeste a este, alcanzando también las Islas Baleares.
Para quienes estén en Argentina, el fenómeno no pudo observarse directamente en el cielo. La alternativa será seguir las imágenes proporcionadas por los organismos científicos y las transmisiones virtuales que se realicen desde las zonas alcanzadas por la totalidad.
Los eclipses solares ocurren entre dos y cinco veces por año en algún punto de la Tierra, aunque la mayoría son parciales o anulares y solo pueden observarse desde determinadas regiones.
Un eclipse solar total es mucho más excepcional. Se produce cuando la Luna tiene el tamaño aparente suficiente para cubrir completamente al Sol y su sombra más oscura, conocida como umbra, alcanza una determinada franja de la superficie terrestre.
Durante unos pocos minutos, quienes se encuentren dentro de esa franja pueden observar cómo desaparece el disco solar y queda visible la corona. También pueden producirse cambios perceptibles en la temperatura, el viento y el comportamiento de algunos animales.
La ESA destaca que los eclipses totales son además una oportunidad científica para estudiar las capas exteriores del Sol, ya que la desaparición momentánea de la luz del disco solar permite observar estructuras que normalmente quedan ocultas.
Aunque desde Argentina la observación será exclusivamente a través de pantallas, quienes estén en las zonas donde el eclipse sea visible deberán tomar precauciones.
La observación directa del Sol sin protección puede provocar lesiones graves y permanentes en los ojos. Los anteojos de sol comunes no sirven para mirar un eclipse: se necesitan gafas específicas para eclipses o filtros solares certificados.
La ESA recomienda utilizar protección ocular adecuada durante todas las fases parciales.