Durante casi dos siglos, la arqueología consideró que dos gigantescos muros de piedra situados al sudoeste de las pirámides, más específicamente la Pirámide Roja, eran simples rampas para el transporte de bloques. Sin embargo, una investigación basada en imágenes satelitales y modelado digital determinó que estas estructuras de 700 metros de longitud funcionaban como represas.
Las estructuras, fotografiadas desde el aire por primera vez en la década de 1920, habían sido interpretadas históricamente como caminos de acarreo construidos para trasladar materiales desde las canteras cercanas. El reciente hallazgo refuta esa hipótesis al analizar el inusual trazado en zigzag de los muros. Una ruta de transporte eficiente jamás habría requerido una línea quebrada, una forma geométrica que en la ingeniería de presas se conoce como "pico de pato".
Cómo funcionaban las represas en zigzag de la Pirámide Roja
El diseño en forma de línea quebrada cumplía una función hidráulica fundamental al duplicar la capacidad de evacuación de agua en comparación con un muro recto. Este formato actuaba como una salida de emergencia ante crecidas violentas, distribuyendo la presión sobre la pared antes de que el nivel del agua representara un peligro de colapso. El complejo operaba mediante un sistema escalonado de dos represas separadas por doscientos metros.
La primera estructura, ubicada aguas arriba, funcionaba como un filtro reteniendo arena y sedimentos pesados para evitar la obstrucción del muro principal. Entre ambas construcciones se extendía un área equivalente a dieciséis campos de fútbol que amortiguaba la fuerza del cauce. Detrás de la represa oriental se formaba un embalse con capacidad para almacenar cerca de 226.500 metros cúbicos de agua.
El canal artificial que revela el uso del agua en la construcción de las pirámides
A poca distancia de estas obras, los analistas identificaron un canal artificial de casi 600 metros de extensión que discurría a solo 40 metros de la pirámide. La presencia de este cauce sugiere que los antiguos egipcios empleaban el agua no solo para consumo humano de miles de obreros, sino también para preparar mortero y flotar pesados bloques sobre balsas.
Debido a que el sector se halla en una zona militar restringida y cubierto por densas capas de arena, las conclusiones actuales provienen exclusivamente de fotografías satelitales, mapas históricos y modelado por computadora. Los científicos gestionan autorizaciones para iniciar excavaciones de campo que confirmen la antigüedad de las capas de suelo. Los investigadores sospechan que otros "caminos" identificados en el desierto egipcio podrían ser parte de un sistema hidráulico mayor.