Dos peces remo gigantes aparecieron varados en una playa de Cabo San Lucas, en México, ante la sorpresa de los turistas presentes. Estas criaturas marinas, que habitan habitualmente a casi mil metros de profundidad, son vistas con extrema rareza cerca de la superficie continental.
El hallazgo de los dos animales quedó registrado en un video grabado por los propios visitantes de la costa mexicana. Tras observar a los ejemplares recostados sobre la arena del balneario, dos mujeres lograron devolver a uno de ellos al agua. Una de las personas que presenció la maniobra comentó que "fue un momento absolutamente mágico".
Anatomía y mitología del llamado pez del apocalipsis
Con sus cuerpos plateados alargados y vistosas aletas dorsales rojas, estos animales suelen medir entre cinco y siete metros, aunque existen registros de especímenes que alcanzaron los diecisiete metros y doscientos kilogramos de peso. A pesar de su apariencia imponente y del apodo de serpiente marina, resultan inofensivos para el ser humano porque carecen de dientes depredadores y se alimentan de plancton y pequeños crustáceos.
En lugares como Taiwán se los conoce popularmente como peces del apocalipsis o peces terremoto, debido a una antigua leyenda de pescadores que asociaba su presencia en la costa con inminentes terremotos o desastres marinos. El impacto de su tamaño y la extrañeza de su aparición fuera de las profundidades alimentaron esta creencia mitológica durante siglos en diversas culturas costeras.
La explicación científica sobre la presencia en la superficie
Frente a los mitos populares, los investigadores científicos aclararon que no existen pruebas que vinculen el varamiento de estos peces con la actividad sísmica. El mecanismo detrás de su llegada a la orilla suele responder a cambios en las corrientes oceánicas, fluctuaciones en la temperatura del agua o problemas de salud que alteran el comportamiento natural del animal.
Aunque anteriormente se reportaron episodios similares en los alrededores de Baja California Sur, los encuentros son muy escasos. Cada aparición vuelve a llamar la atención por el halo de misterio que rodea a esta especie, que permanece casi siempre oculta a mil metros bajo la superficie marina.