El prestigioso estudio danés Bjarke Ingels Group ganó el concurso internacional para construir la Tirana Fountain Plaza, un innovador edificio multifuncional en la capital de Albania. La estructura de 80 metros de altura se elevará suspendida sobre el suelo para ampliar el parque público Rinia y redefinir el paisaje urbano.
Ubicada en la parcela del actual centro gastronómico Taiwan, la edificación sostendrá su volumen principal sobre una serie de delgadas columnas blancas que desde lejos se perciben “como un bosque”. La elevación de la masa arquitectónica permitirá mantener abierta la planta baja, transformándola en un paseo peatonal integrado a la vegetación.
¿Cómo logra el edificio de Tirana parecer una nube flotante y hacer llover?
Para lograr la apariencia visual de una “nube flotante”, los arquitectos integraron capas de discos blancos perforados sobre los ventanales vidriados de la fachada. Estas piezas cilíndricas cumplen una función bioclimática clave, ya que filtran la radiación solar directa y ayudan a regular la temperatura en el interior de las viviendas, oficinas y hotel del complejo.
Uno de los componentes más destacados del diseño es una “fuente invertida” suspendida en la base de la torre. En lugar de brotar desde el suelo, el agua caerá desde el edificio “como un chubasco de verano o una suave lluvia de otoño”, generando un microclima fresco y agradable para los transeúntes durante las jornadas calurosas.
El complejo integrará un sistema cerrado para recolectar y purificar el agua de lluvia de las cubiertas, destinándola al riego del parque y a la prevención de inundaciones locales. La pileta existente en el predio será conservada para funcionar como elemento regulador dentro de este circuito hídrico sustentable.
¿Qué espacios públicos tendrá la Tirana Fountain Plaza y cómo mejorará el microclima?
Un diez por ciento de la superficie total albergará espacios públicos y culturales, incluyendo una biblioteca pública y un auditorio cubierto. Debajo de la estructura flotante funcionará un área al aire libre apta para espectáculos, mercados gastronómicos y actividades recreativas a la sombra.
Al fundamentar la propuesta urbanística, el arquitecto Bjarke Ingels explicó que el propósito central de la obra consistió en “crear un espacio que mejore el microclima, y no levantar un edificio que compita visualmente con el horizonte de la ciudad”. De este modo, la capital albanesa avanza hacia un modelo de desarrollo sustentable que prioriza el espacio verde comunitario.